Traducido por el equipo de SOTT.net en español

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En una columna reciente, "La peste de la hipocresía estadounidense," noté que autoridades públicas de EEUU y los medios toman una postura moral con respecto al mandato de la ley en Burma mientras que el mandato de la ley se derrumba sin comentario alguno en EEUU. A los norteamericanos les gusta condenar a otras personas por pecados norteamericanos. En efecto, la hipocresía se ha convertido en la característica que define a los Estados Unidos.

La hipocresía en Estados Unidos es ahora tan común que nadie la nota. Tomen como ejemplo a la estrella de futbol profesional Michael Vick. En un partido reciente Vick anotó 6 veces, dominando en campo de juego totalmente. Su desempeño le otorgó nuevos grados de adulación, ocasionando que la Radio Pública Nacional se preguntara si el público de deportes no debería retener una actitud más ruda con respecto al torturador de perros que pasó 1.5 años en prisión por organizar peleas de perros.

Ciertamente que yo no aprueblo el maltrato de animales. ¿Pero dónde está el enojo por la tortura de gente por parte del gobierno de EEUU? ¿Cómo puede el gobierno echar a prisión a una persona por torturar perros mientras ignora a los miembros del gobierno que torturan gente?

Bajo leyes tanto de EEUU como internacionales, la tortura de seres humanos es un crimen, pero la judicatura federal la ignora e incluso permite que confesiones falsas extraidas por medio de tortura sean utilizadas en cortes o tribunales militares para enviar a gente torturada a más años de prisión con base en nada más que su forzada auto incriminación.

Comparen el tratamiento de perros de Vick con, por ejemplo, el tratamiento del gobierno de EEUU del "niño soldado" canadiense Omar Khadr. Khadr tenía 15 años cuando fue capturado en Afganistán en 2002, siendo el único sobreviviente de una balacera y un ataque aéreo en contra de una posición Talibán. Estaba a punto de morir, con heridas en los ojos y en el hombro, y con dos heridas de bala en la espalda. Los norteamericanos acusaron al niño de haber lanzado una granada de mano durante un encuentro militar que resultó en la muerte de un soldado de EEUU.

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Omar Khadr

Como no hubo ningún testigo para apoyar la acusación, Khadr fue sometido por medio de la tortura. Fue golpeado, privado de sueño, colgado con los brazos encadenados por encima de la cabeza, encapuchado y amenazado con perros. El National Post de Canadá (6 de noviembre 2010) reporta: "Su principal interrogador en Bagram admitió haberle dicho al adolescente que a menos que cooperara, sería enviado a una prisión en EEUU, donde un grupo de hombres negros lo violarían hasta matarlo."

A pesar de esta y otras evidencias de que Khadr fue forzado bajo tortura a aceptar que mató a un soldado de EEUU durante una balacera que dejó a Khadr a punto de morir, el juez militar de EEUU coronel Patrick Parrish determinó que la "confesión" de Khadr fue dada libremente y podía ser utilizada para condenarlo ante la corte.

El cargo en contra de Khadr es una invensión. No sabemos si Khadr fue un combatiente o sólo se encontraba casualmente en el lugar del ataque norteamericano.

Khadr es acusado de "asesinato en violación de las leyes de guerra." Tal crimen no existe. Los soldados que son enemigos combatientes no son enjuiciados por matarse los unos a otros. Ya que los norteamericanos sacaron el "crimen" del sombrero, definitivamente necesitaban una declaración de culpa. Poco antes del "juicio", los norteamericanos le dijeron a Khadr que si no se declaraba culpable y se salvaba de la condena, lo tendrían detenido indefinidamente en una prisión de tortura como enemigo combatiente.

Este es el comportamiento de la Alemania nazi. Cuando las cortes alemanas liberaban a víctimas de los nazis de cargos falsos, la Gestapo simplemente los detenía cuando dejaban la corte y los enviaban a campos o prisiones.

En el último minuto, nuevos cargos aparecieron de la nada para fortalecer el inexistente caso en contra de Khadr. Fue forzado a admitir haber matado a dos soldados afganos y a firmar su renuncia al derecho de demandar a sus carceleros por torturarlo. En la corte, el coronel Parrish enfatizó repetidamente que Khadr admitió su culpa libremente y bajo su propio acuerdo. En otras palabras, Parrish mintió en la corte al presentar una confesión forzada como "dada vountariamente". Esto es típico de los fiscales de EEUU.

En un poderoso editorial, "Stalin estaría orgulloso", el National Post de Canadá dijo: "lo que realmente fue, fue un juicio de espectáculo... Le hubieran podido haber dicho que confesara que simultáneamente piloteó los cuatro aviones secuestrados del 11-S, y lo hubiera hecho."

El National Post continúa y dice que las técnicas de tortura de Stalin, que "inspiraron los procedimientos operacionales estándar de Abu Ghraib, Bagram, Guantanamo y las prisiones secretas, no fueron diseñadas para estimular la verdad. Fueron diseñadas para producir confesiones falsas."

Los norteamericanos necesitan confesiones falsas para mantener el temor de los terroristas entre la población engañada y para encubrir los crímenes de tortura del gobierno de EEUU.

Si algún caso puede ser peor, es el de la joven educada en EEUU como neurocientífico, la Dra. Aafia Siddiqui. Lean la narración de Yvonne Ridley en Cage Prisoners, 12 de febrero, 2010.

Siddiqui y sus tres niños pequeños fueron secuestrados. Siddiqui fue torturada y abusada por los norteamericanos y sus marionetas paquistaníes simplemente porque Khalid Sheikh Mohammed, el tío de su segundo esposo de acuerdo a Wikipedia, mencionó su nombre durante una de las 180 veces en que fue sometido a la immersión en agua. Me recuerda a los reportes de disidentes soviéticos de que cuando eran torturados por la KGB, trataban de recordar nombres en lápidas para dar a las autoridades, y cuando no podían daban cualquier nombre que les llegaba a la memoria.

Aparentemente los niños pequeños de Siddiqui todavía están desaparecidos. Mientras se encontraba detenida, un soldado norteamericano le disparó a Siddiqui en el estómago, supuestamente después de que ella lograra tomar su rifle y apuntarle con él. Esta absurda historia fue suficiente para que el juez federal Richard Berman la sentenciara a prisión por 86 años por ataque con un arma mortal e intento de asesinato en contra de personal de EEUU. Obviamente, Berman sabe quién le da de comer, y no es la justicia.

Encarcelamos a Michael Vick porque torturaba perros. Pero los oficiales del Departamento de Justicia Jogn Yoo y Jay Bybee, en estrecha colaboración con la Casa Blanca de George W. Bush y la oficina del vicepresidente Dick Cheney, fabricaron el argumento de que las leyes de EEUU e internacionales no eran aplicables al presidente de EEUU. La Oficina de Responsabilidad Profesional del Departamento de Justicia determinó que Yoo y Bybee violaron estándares profesionales. Sin embargo, el oficial David Margolis del Departamento de Justicia redujo los cargos a "ejercicio de juicio inadecuado." Esto a pesar del hecho de que Yoo de hecho le declaró a un investigador de la Oficina de Responsabilidad Profesional que los poderes de Bush como comandante en jefe le otorgaban la autoridad unilateral de ordenar, sin recurso de ley, el asesinato en masa de civiles.

Vick no se salvó con un "ejercicio de juicio inadecuado." En la "justicia" de EEUU, torturar perros es peor crimen que torturar gente.

En EEUU, si torturas a un perro vas a prisión, pero si eres miembro del gobierno puedes permitir la tortura, y tu recompensa será el nombramiento como profesor de leyes en una "liberal" Universidad de California, Berkeley (Yoo) y como miembro de la banca federal (Bybee).

Con tantos criminales conocidos de la rama ejecutiva corriendo en libertad, ¿qué hicieron los representantes de los cabilderos, es decir el Congreso de EEUU? Reprobaron a Charles Rangel, el representante negro de Harlem.

¿Qué hizo Rangel? ¿Cometió peores actos de tortura, violación y asesinato que los de los oficiales de la rama ejecutiva? No. Rangel ayudó a recaudar dinero para una escuela, y como la escuela iba a ser nombrada en su honor, Rangel "se benefició personalmente" por haber utilizado el poder de su oficina para ayudar a recaudar dinero para la escuela. Rangel también cometió otro grave crimen. Utilizó un apartamento de Nueva York, que estaba designado para uso residencial exclusivamente, como oficina de campaña. Rangel también incumplió con el pago de impuestos sobre la renta de un condominio en la República Dominicana, muy probablemente una suma insignificante de la cual un hombre de 80 años ocupado por su demandante trabajo pudo no estar consciente.

Debido a estos "serios crímenes," el Comité de Reglas de la Cámara concluyó que Rangel desprestigió a la Cámara de Representantes.

Quiero decir, realmente, ¿cuántas cosas podemos pensar que son de menor consecuencia que las transgresiones de Rangel? Tenemos un Congreso que es comprado y pagado por cabilderos, cuyos votos son todos determinados por cabilderos y sus contribuciones de campaña que benefician a representantes y senadores. ¿Pero Rangel es culpable porque ayudó a una escuela a recaudar dinero?

Tenemos un Congreso que ha renunciado a su poder de declarar la guerra y es cómplice del presidente no sólo de usurpar su poder sino de utilizar poder ilegítimo para cometer crímenes de guerra emprendiendo obvias agresiones con base a mentiras y engaños.

Tenemos un Congreso que ignora las acciones criminales del presidente, vice presidente,y la rama ejecutiva, incluyendo violaciones a la ley de estatutos de EEUU en contra de la tortura, violaciones a la ley de estatutos de EEUU en contra del espionaje en contra de norteamericanos sin orden legal, y violaciones de cada protección legal en el Acta de Derechos, desde el derecho a la privacidad hasta habeas corpus.

Los razgos del reinventado sistema legal de EEUU, gracias a la "guerra contra el terror", son la auto incriminación forzada y la detención indefinida o asesinato sin cargos ni evidencia. Los Estados Unidos de América de la "libertad y democracia" han resucitado un sistema legal de la Edad Media.

Pero a Rangel, que ha ayudado a una escuela, se le retira su cargo directivo de Modos y Maneras y es censurado por el Congreso comprado y pagado. A uno le queda la impresión de que Rangel debe de haber hecho algo bastante más serio, como criticar las guerras ilegales o los hurtos de los banqueros a los pagadores de impuestos norteamericanos. ¿O tenemos simplemente un caso de hombres blancos agrupándose en contra de un hombre negro?

Con los criminales mega ricos, gracias a sus agentes en el Tesoro de EEUU, las agencias regulatorias, y la Reserva Federal, libre de supervisión regulatoria, ¿sobre la cabeza de quién recae la regulación? Recae sobre niños de 13 años que venden panqués en parque públicos.

En el Condado Westchester, Nueva York, el consejero de New Castle Michael Wolfensohn llamó a la policía porque Andrew DeMarchis y Kevin Graff, de 13 años, vendían panqués, galletas, pasteles y postres de Rice Krispies en un parque de Chappaqua. Los chicos resultaron culpables de ser vendedores en propiedad pública sin licencia.

Ellos ganaban alrededor de $100 al día y tenían sueños capitalistas de emprender un negocio. Pero las regulaciones los detuvieron en seco. Una licencia cuesta entre $150 y $350 por apenas dos horas, y un certificado de seguros de $1 millón también es requerido.

De modo que los banqueros, que son capaces de comprar con contribuciones de campaña, y sólo Dios sabe con cuántos pagos por debajo de la mesa, y que son repelidos por las regulaciones de bancos de la era de la gran depresión, están libres luego de haber robado a los pagadores de impuestos de fondos de ayuda y pensiones de retiro. Pero el negocio de panqués de dos niños de 13 años se clausura.

¿Qué nos dice esto acerca de una población de 300 millones que no puede ver la hipocresía en todo esto?

¿Ha existido jamás una población más despreocupada?