Antisa Khvichava residía en una aldea de Georgia. Desde allí confesó su receta para la longevidad: una copita de vodka por día.
Antisa Khvichava
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Antisa Khvichava

Antisa Khvichava mostraba su documento para certificar su edad, pero ¿por qué lo hacía? Ella se había convertido en la mujer más anciana del mundo y llegó a cumplir 132 años. Desde su humilde casita en Georgia, había confesado la clave para la longevidad: una copita de vodka por día.

Khvichava nació en Rusia el 8 de julio de 1880, tuvo tres hijos, dos de los cuales murieron durante la crisis de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, 12 nietos, 18 bisnietos y 6 tataranietos. Además, de cuidar de su familia, se mantuvo activa: "Siempre estuve sana y trabajé toda mi vida en mi casa y en la granja", decía con orgullo.

A ella le gustaba jugar al Backgammon, práctica que sin embargo tuvo que suspender cuando fue perdiendo la destreza en los dedos, producto de su avanzada edad. Habiendo estado muy cerca del siglo y medio de vida, hoy falleció. Sin embargo, sus familiares aseguraron que siempre gozó de muy buena salud.

En los últimos años, apenas sufrió algunas complicaciones para caminar, por lo que se quedaba la mayor parte del tiempo recostada en la cama o sentada, pero nunca perdió su vitalidad y buen humor, al que ayudaba con su tradicional vasito de la bebida blanca.