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Niveles altos de vitamina D se asocian a un menor riesgo de desarrollar cáncer de vejiga, según las conclusiones un trabajo multidisciplinar que han coordinado biólogos moleculares y epidemiólogos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), y cuyas conclusiones publica la revista 'Journal of the National Cancer Institute' (JNCI).

El estudio, que combina datos epidemiológicos y moleculares, ha identificado una ruta genética que la vitamina D podría utilizar para prevenir este tipo de cáncer, que representa un grave problema de salud pública en muchos países, especialmente en España, donde se registran 11.200 nuevos casos cada año.

Así, destacan que esta investigación podría ser útil para desarrollar estrategias de prevención frente al cáncer de vejiga. Además, recuerdan que estudios recientes relacionan niveles de vitamina D con otros tipos de cáncer, como el de mama y colon.

El trabajo ha sido dirigido por dos investigadores del CNIO, Núria Malats, jefa del Grupo de Epidemiología Genética y Molecular, y Francisco X Real, del Grupo de Carcinogénesis. Además, en este análisis particular sobre vitamina D ha participado también el investigador Alberto Muñoz, del Instituto de Investigaciones Biomédicas del CSIC (Madrid).

Esta investigación representa el mayor estudio en este ámbito realizado hasta la fecha, ya que se tomaron muestras de sangre a más de 2.000 individuos -- pacientes con cáncer de vejiga y personas libres de la enfermedad (control), procedentes de 18 hospitales españoles.

"Hemos visto que aquellos sujetos con niveles más altos de 25(OH)D3, una forma estable de vitamina D en sangre, son los que presentaban un menor riesgo de padecer cáncer de vejiga. Estos resultados indican que niveles altos de esta vitamina se asocian a una protección de la enfermedad, o lo que es lo mismo, niveles bajos se asocian a un aumento del riesgo de padecerla", resume Malats.

Así se ha demostrado, mediante análisis moleculares 'in vitro', que "la vitamina D actúa regulando la expresión de una proteína que participa en el desarrollo del cáncer de vejiga, la proteína FGFR3", añade Real. Según el estudio, este efecto protector es más evidente en aquellos pacientes con cánceres más agresivos.

Los resultados de esta investigación sugieren que un incremento en la ingesta de esta vitamina, mediante dieta o suplementos, o a través de un incremento controlado en la exposición solar, puede ser beneficioso para el paciente en términos de prevención y tratamiento.

"Observamos que niveles altos de vitamina D disminuyen, sobre todo, el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga invasivo y con bajos niveles de FGFR3; es decir, aquellos cánceres con mayor probabilidad de metastatizar", precisa André FS Amaral, el primer autor del estudio.

Proyecto español con apoyo internacional

El trabajo está enmarcado en el Estudio Español de Cáncer de Vejiga (EPICURO) , cuyos objetivos son evaluar, entre otros, los factores genéticos y no genéticos asociados al riesgo y al pronóstico de este tumor.

Este estudio se inició en 1997 como un proyecto de colaboración entre varias instituciones españolas, coordinadas por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (Barcelona), y la División de Epidemiología del Cáncer y Genética del Instituto Nacional del Cáncer (EEUU).

El proyecto de investigación ha estado financiado por la World Cancer Research Fund (Reino Unido); el Intramural Research Program de la División de Epidemiología del Cáncer y Genética del Instituto Nacional del Cáncer (EEUU); el Fondo de Investigación Sanitaria, la Red Temática de Investigación Cooperativa en Cáncer, la Fundación Científica de la AECC, el proyecto Consolíder ONCOBIO, y la Comunidad de Madrid (España).