Iberia
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A corto plazo, el plan de transformación se centrará en detener las pérdidas y conseguir que la red sea rentable.
IAG, el «holding» que engloba a British Airways e Iberia, anunció un duro plan de ajuste para la compañía española de bandera, que ha registrado pérdidas diarias de 1,7 millones de euros en los nueve primeros meses del año, según los resultados presentados a la CNMV. El plan de reestructuración prevé un ajuste de 4.500 trabajadores en la plantilla de la aerolínea, la reducción de su capacidad en un 15%, y del tamaño de su flota en 25 aparatos, y una rebaja de entre un 25-30% del sueldo de todos los trabajadores. La nueva configuración de IAG incluye a Vueling - sobre la que se ha aprobado el lanzamiento de una opa - y a Iberia Express. IAG ha descartado una fusión entre ambas compañías.

Como adelantó LA RAZÓN en su edición del pasado miércoles, Willie Walsh, consejero delegado de IAG, aprovechó el Investor's Day para asegurar que «la situación de Iberia es preocupante. Anunciamos un plan de reestructuración para introducir un cambio estructural permanente en toda la aerolínea. Iberia está luchando por la supervivencia y la transformaremos para que reduzca sus costes, de modo que pueda alcanzar un crecimiento rentable en el futuro».

La reacción de los sindicatos presentes en la compañía ha sido inmediata. El Sepla, el sindicato que agrupa a los pilotos, ha garantizado «que no admitirá de ninguna manera el recorte de empleos anunciado por Iberia», aunque no puede utilizar el derecho de huelga mientras perdure el proceso del laudo. Justo Peral, presidente del Sepla-Iberia, criticó «el desmantelamiento de Iberia por parte de los británicos», motivo por el que pedirá amparo al Gobierno. Para el Sepla, el anuncio de IAG es una «condena a muerte de la aerolínea española».

UGT y CC OO hablan de desmantelamiento y responsabilizan a la empresa del fracaso de la gestión, no a los trabajadores, como pretende aparentar la aerolínea. Para Francisco Rodríguez, secretario federal del sector aéreo de UGT, el planteamiento de Iberia «es un trágala». James Yllegas, representante de los tripulantes de cabina de pasajeros del sindicato Stavla, califica el plan de «escandaloso» y confía en que la cifra de 4.500 trabajadores sea un punto de partida en la negociación y no una cifra definitiva.

537 pilotos

El consejero delegado de Iberia, Rafael Sánchez-Lozano, justificó la decisión adoptada por IAG porque Iberia «hace agua por todas partes».

El recorte de plantilla afectará a 3.037 trabajadores de tierra, 932 tripulantes de cabina de pasajeros y 537 pilotos. Las medidas de reestructuración incluyen una reducción salarial de hasta el 30%, que saldrá de una combinación de conceptos (sueldos, pagas extras, primas y antigüedad). Además, se suspende la actividad de mantenimiento a terceros y los servicios de «handling» (en tierra) fuera del aeropuerto de Madrid- Barajas.

La reducción de la capacidad se llevará a cabo mediante un ajuste de los asientos ofertados por cada kilómetro volado. Para los vuelos de corto y medio radio, el ajuste será del 21% y para los de largo recorrido, del 13%. Iberia tiene una cuota de mercado en los vuelos entre Europa e Iberoamérica del 20%. «No podemos hacer otra cosa que no sea ajustarnos el cinturón», señaló Sánchez-Lozano.

Báñez pide sensibilidad

El panorama que ha pintado el consejero delegado de Iberia es patético. «Estamos luchando por la supervivencia; la compañía pierde dinero en todos sus mercados. Tenemos que tomar decisiones duras para salvar la compañía y volver a ser rentables. Si no ponemos en marcha cambios estructurales profundos, el futuro de la compañía es sombrío».

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha pedido a la compañía y a los sindicatos que «usen con sensibilidad la reforma laboral del Gobierno para evitar los despidos que se han planteado». El corazón de la reforma - dijo - es la flexibilidad que permite buscar caminos antes del despido, que debe seguir siendo el último recurso».

Iberia y British Airways hicieron efectiva su integración el 21 de enero de 2011, tras el acuerdo de sus juntas de accionistas.