© Universidad de Leiden
Lorenza Colzato
La religión en la que hemos sido educados condiciona nuestra manera de percibir los estímulos visuales, señala una investigación de la Universidad de Leiden. Así, en función de los entornos religiosos que habiten, los individuos se fijarán más en las características globales o en los detalles de cada imagen que vean.
Esta constatación implica que la práctica religiosa tiene un impacto medible y duradero en los procesos de atención, como otros condicionamientos culturales. El descubrimiento podría ayudar asimismo a comprender el papel de los sistemas de creencias en los conflictos interpersonales e interculturales.

La religión en la que hemos sido educados condiciona nuestra manera de percibir los estímulos visuales, sugieren los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos.

Anteriormente, diversos estudios habían demostrado que las experiencias culturales (los ámbitos culturales en los que nos desarrollamos) pueden afectar en un sentido amplio nuestra percepción y atención.

Por ejemplo, en 2001, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, demostró que las personas criadas en entornos culturales asiáticos presentaban un estilo perceptivo más holístico (eran más sensibles a las características globales que a las locales de objetos o escenas visuales) que las personas criadas en el ámbito cultural de Norteamérica.

Pruebas realizadas

Lorenza Colzato, psicólogo cognitiva de la Universidad de Leiden, y sus colaboradores, realizaron una serie de experimentos con personas inmersas en diversas tradiciones religiosas y con personas ateas o de educación laica, para comprender hasta qué punto el contexto religioso podía afectar a la percepción visual.

En dichos experimentos se realizaron una serie de pruebas que consistieron, esencialmente, en mostrar a los participantes un cuadrado o un rectángulo que, a su vez, estaban compuestos por pequeños cuadrados y rectángulos.

Los voluntarios analizados debían distinguir bien las figuras grandes que contenían a las demás bien los componentes menores que conformaban dichas figuras.

Por un lado, los científicos compararon la percepción visual de un grupo de estudiantes alemanes cristianos calvinistas conservadores y liberales (el calvinismo es un sistema teológico cristiano y una actitud hacia la vida cristiana que pone el énfasis en la autoridad de Dios sobre todas las cosas) con un grupo similar de estudiantes ateos. En total fueron analizadas 72 personas.

En este caso, se constató que los calvinistas se fijaban más en los detalles, al menos en comparación con los ateos. Esta predisposición al detalle fue evidente incluso entre aquellos calvinistas actualmente menos creyentes (calvinistas liberales), lo que indica que la percepción queda condicionada por el tipo de educación religiosa que se recibe en la infancia.

Por otro lado, en otra prueba se compararon las percepciones visuales de un grupo de 36 adultos jóvenes italianos de educación católica romana o de educación laica, con las de un grupo de 36 adultos jóvenes judíos ortodoxos o seculares de Israel.

El efecto constatado en esta ocasión fue el contrario que en el caso anterior: los religiosos fueron menos detallistas que los ateos, y se centraron más en la figura mayor que en las pequeñas.

Formas de mirar el mundo

Según explican los investigadores de la Universidad de Leiden en un artículo publicado por la revista Cognition, la religión ha sido comúnmente definida como un conjunto de reglas, desarrolladas dentro de cada cultura particular, que proporcionan la sensación de vivir con un sentido y un marco que conforma las vidas y pensamientos de sus seguidores.

Los resultados obtenidos demuestran que, dependiendo de cómo sea dicho marco, la percepción visual se desarrolla de una manera u otra. En el caso de los calvinistas, se produce una percepción de lo global significativamente reducida. Por el contrario, este tipo de percepción más global está acentuada en las personas católicas y judías.

Colzato cree que estas diferencias sugieren que las diversas culturas religiosas afectan la forma en que miramos el mundo. De este modo, una religiosidad que fomente el individualismo y recompense el comportamiento "correcto" (como el calvinismo) propiciará una percepción más centrada en lo local, y que por el contrario ignore el entorno, de mayor amplitud.

Por el contrario, una religión que ponga el énfasis en lo colectivo y en la responsabilidad social (como el judaísmo o el catolicismo), por el contrario, favorecerá la percepción de lo general.

Otras conclusiones sacadas a partir de los resultados obtenidos fueron las siguientes: que los efectos de la religión en la forma de percibir estímulos visuales es de larga duración (condiciona incluso a personas no religiosas en la actualidad, pero que han sido criadas en un entorno religioso concreto), y que la extensión de dichos efectos varía en función del grado de severidad de las prácticas religiosas.

Comprender la percepción ajena

Las constataciones realizadas son importantes y tienen implicaciones relevantes al menos en dos sentidos, explican los investigadores en su artículo. En primer lugar, sugieren que la práctica religiosa tiene un impacto medible y duradero en los procesos de atención.

En segundo lugar, conocer las características de dicho impacto podría servir para comprender el papel de los sistemas de creencias en los conflictos interpersonales e interculturales.

Aunque el presente estudio ha estado limitado concretamente a la percepción de los estímulos visuales, se sabe que la propensión a la atención de atributos bien globales bien locales puede causar interpretaciones diversas del mundo.

Estas divergencias pueden condicionar la comunicación entre personas de orígenes religiosos distintos, sobre todo si es cierto que la religión puede impactar sobre muchos más parámetros cognitivos de los investigados en el presente estudio.

En la medida en que no se tenga una comprensión clara de cuáles parámetros se ven afectados y cómo éstos nos condicionan, será difícil resolver o evitar los malentendidos que puedan darse, en el presente o en el futuro, entre comunidades e individuos de distintas religiones, afirman los investigadores.