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El Banco Central de Italia ha suspendido este sábado los pagos electrónicos en el Vaticano por considerar que la Santa Sede ha incumplido las salvaguardias de la Unión Europea sobre el lavado de dinero.

"La Santa Sede no tiene una legislación bancaria y financiera ni un sistema de vigilancia sólidos. No nos basta con las actuales leyes contra el lavado de dinero", ha manifestado al respeto una fuente del Banco de Italia. Agrega que "desde nuestro punto de vista, la Ciudad del Vaticano no tiene una legislación adecuada. Ningún banco italiano puede dispensar allí el servicio de pago con tarjetas hasta que no mejoren sus leyes".

También secunda la medida el Deutsche Bank Italia, que proveía los servicios de pagos con tarjetas a la Santa Sede.

Las autoridades del Vaticano, por su parte, restan importancia a la decisión adoptada por el Banco Central, indicando que se trata de una cuestión técnica de autorizaciones y desacuerdos jurídicos.

"Estamos buscando a otro proveedor. El servicio será reactivado en breve", dijo el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.

Esta decisión del Gobierno italiano se produce después de que el comité de vigilancia sobre el lavado de dinero del Consejo Europeo (Moneyval) urgiera en junio del año pasado al Vaticano a "fortalecer su régimen de vigilancia" financiera.