Venezuela devaluación
© AP
Una mujer observa fotos sobredimensionadas de los llamados "bolívares fuertes" en Caracas en el 2007. Howard Yanes
El gobierno venezolano devaluó el bolívar en un 32 por ciento el viernes, en una medida ampliamente esperada en vista del deterioro de las cuentas fiscales, la agudización de la escasez de productos y el hasta ahora incesante avance de la inflación.

La devaluación, que lleva al tipo de cambio desde su actual nivel de 4.30 bolívares por dólar a 6.30 bolívares, entrará en vigencia el miércoles y es la primera aplicada desde el 2010, anunció el Ministro de Finanzas y Planificación, Jorge Giordani.

El gobierno también anunció la eliminación del tipo de cambio secundario, operado bajo el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme) a un tipo de cambio de 5.3 bolívares por dólar.

El anuncio del viernes había sido anticipado por los agentes económicos del país ante la percepción de que la moneda se había sobrevaluado considerablemente.

"Esta medida era bastante esperada y es consecuencia de la mala práctica económica y del hecho de que la inflación de Venezuela se mantiene por encima de la de sus socios comerciales", comentó desde Nueva York Alejandro Grisanti, Economista Jefe de Barclays Capital.

"Se produce en consecuencia de que Venezuela mantiene en los últimos diez años una inflación muy superior a la de sus socios comerciales, situación que lleva al país a ajustar recurrentemente la moneda", advirtió.

La medida es anunciada en momentos en que aumentan las presiones para agilizar la importación de productos.

Años de políticas consideradas como hostiles por el sector privado han convertido a la mayoría de los productores del país en grandes importadores, ya que es menos riesgoso comprar productos en el exterior que producirlos internamente, en una situación que pone una presión cada vez mayor sobre la balanza comercial.

El gobierno había mantenido al bolívar artificialmente sobrevaluado en un intento de contener la inflación, pero era una situación que no podía mantener permanentemente.

"La caja no les estaba dando", comento el analista económico Ignacio De León.

"Ellos saben que la alternativa a mantener una tasa de cambio irreal, como esta de 4.30, era o frenar las entregas de dólares a la gente que los pide para importar, lo cual iba a generar más escasez, o quedarse sin dólares para asumir el enorme endeudamiento financiero en dólares que la República ha venido asumiendo, lo cual significaría un default", explicó.

Pero el experto consideró difícil de entender que la situación fiscal fuese tan precaria en momentos en que el precio del petróleo, el principal componente de la economía venezolana, se encuentra por encima de los $100 por barril.

"Lo increíble es que con el precio del barril a $106, ellos no puedan sostener esta situación de control de cambio, porque los informes de los bancos de inversión el año pasado hacían una estimación de $82 y $83 por barril en el cual podrían comenzarse a producir situaciones difíciles para el gobierno", comentó.

"Así será el nivel de endeudamiento y de quemas de dólares de reservas internacionales, que el gobierno tiene que aceleradamente proceder a la devaluación", agregó.