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Imagen extraída de You Tube en la que se ve a Hamer Sabah desnudo y rodeado de policías.
Solo faltaban las impresionantes imágenes de un hombre desnudo, indefenso en medio de una jauría de policías, apaleado sin piedad mientras le arrastran por el asfalto para retrotraernos a los periodos más duros de la represión en Egipto. El vídeo fue grabado el pasado viernes durante las manifestaciones frente al Palacio Presidencial con motivo del segundo aniversario del derrocamiento de Mubarak.

Según revelan todos los medios digitales y han denunciado los partidos de la oposición, las imágenes han provocado una profunda conmoción en la sociedad egipcia. Difundido por las cadenas nacionales de televisión y, obviamente, por las redes sociales por todo el mundo, muestra a un hombre de mediana edad que ha sido desnudado, todavía con los pantalones y los calzoncillos en los tobillos, tendido sobre la calzada y rodeado por un corro de agentes antidisturbios que no deja de golpearle.

Aún más indignante, si cabe, ha sido el hecho de que, como ocurría bajo la dictadura de Mubarak, convaleciente todavía en el hospital y bajo custodia policial, la víctima declarara que habían sido los manifestantes quienes así le habían tratado y que los policías solamente querían ayudarle.

Pero las imágenes no dejan el más mínimo resquicio a la duda; la paliza y la exculpación a la policía recuerdan las prácticas que eran comunes en el régimen derribado hace dos años, cuando enfrentarse a las "fuerzas de seguridad" llevaba implícito poner en riesgo la vida. Ya ante el juzgado, Hamada Saber volvió a señalar a los antidisturbios como los responsables de tan execrable y humillante acción.

Ante la repercusión que estaban teniendo esas imágenes, no solo dentro sino fuera de Egipto, el ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, que solamente lleva un mes al frente de esta cartera, dijo al principio que estaba dispuesto a dimitir; después cambió de actitud asegurando que se trataba de un caso aislado y que esas imágenes no representaban la política del Ministerio. Quien no ha podido soportar la repercusión mediática del vídeo ha sido el de Cultura, Saber Arab, que el domingo dejó su cargo en protesta por lo ocurrido.

Pese a las explicaciones de Mohamed Ibrahim, varias organizaciones defensoras de los derechos humanos llevan meses denunciando que también con los Hermanos Musulmanes en el Poder la brutalidad policial, la tortura, las desapariciones e, incluso, la muerte en los centros de detención son semejantes a los de un sistema policial basado en el terror. Por ejemplo, el Centro para la Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura informó el pasado mes de octubre que en los primeros cien días bajo la Presidencia de Mohamed Mursi podían documentar hasta 34 fallecimientos de personas mientras estaban bajo custodia de la Policía, otros 28 casos de tortura y seis de agresiones sexuales a personas detenidas.

Otras tres organizaciones humanitarias - la Asociación Egipcia de Derechos Humanos, el Centro Jurídico Hisam Mubarak y la Campaña contra los Juicios Militares a Civiles- han denunciado que treinta personas, cuya detención ha sido constatada, están en paradero desconocido. Estas mismas organizaciones calculan en 255 los apresados en El Cairo por motivos políticos desde que el 25 de enero comenzó la nueva oleada de protestas coincidiendo con el segundo aniversario de "la revolución" egipcia. Esta cifra sobrepasaría los 600 detenidos en todo el país.

Según la Iniciativa por los Derechos Humanos, también se habrían registrado desde entonces una decena de muertes y otros tantos casos de tortura en distintos centros de detención. Entre ellos se encontraría el conocido militante de la Corriente Popular, que se considera heredera del socialismo naserista, Mohamed El Gendy, cuyo entierro ha vuelto a generar violentas manifestaciones callejeras.

Por su parte el Movimiento 6 de Abril, integrado por los jóvenes que protagonizaron las primeras manifestaciones en la plaza de Tahrir hace dos años, ha denunciado la desaparición de uno de sus militantes: Hosam El Din Abdel Hamid. Según han informado públicamente, preguntaron en la comisaría a donde fue conducido. Allí confirmaron la detención pero les remitieron a otro centro policial, donde, a su vez, les enviaron a un tercero, en el que, por supuesto, tampoco estaba.

De acuerdo con los grupos de la oposición, muchos de los detenidos son conducidos a bases militares como las de Gabal el Ahmar o Tora, que, a diferencia de comisarías y prisiones, no están preparadas para atender adecuadamente a los detenidos, que no reciben ni la comida ni el agua que necesitan.

Entre los muchos casos denunciados, se destaca el de Sameh Ahmed Farrag, de 48 años, que se acercó a la comisaría de Al Waraq para interesarse por un amigo detenido. Horas después, su familia recibió una notificación policial indicando que su cadáver se encontraba en un hospital público, donde sus allegados pudieron comprobar las huellas dejadas por los golpes recibidos.