tigres dientes de sable
© Mauricio Antón
Los tigres dientes de sable no sufrieron escasez de comida en California durante el Pleistoceno tardío.
Cuando las presas escasean, los grandes carnívoros pueden roer hasta el hueso a cada presa que logran cazar, desgastando sus dientes un poco más con cada repetición del proceso. Un nuevo análisis de dientes que pertenecieron a tigres dientes de sable y a felinos de la especie Panthera atrox, dos animales extintos que habitaron California hace entre 12.000 y 30.000 años, ha revelado que estas bestias no recurrieron, poco antes de extinguirse, a la práctica de roer más de lo habitual a sus presas, lo que sugiere que la falta de ellas probablemente no fue la razón principal de que estos grandes felinos se extinguieran.

El tigre dientes de sable (Smilodon fatalis), y el felino conocido como Panthera atrox (también llamado a veces león americano de las cavernas, entre otros nombres), fueron dos de los carnívoros terrestres más grandes que vivieron en aquella época, y se extinguieron junto a otros animales de gran tamaño hace aproximadamente 12.000 años. Estudios previos habían sugerido muchas causas para esta extinción, incluyendo un cambio climático, la actividad humana y la competencia con humanos y otros animales por la comida.

En el nuevo estudio, el equipo de Larisa DeSantis de la Universidad Vanderbilt, en Nashville, Tennessee, Estados Unidos, ha determinado que los tigres dientes de sable probablemente se alimentaron de huesos con cierta regularidad, pero no encontró diferencias en cuanto a consumo de huesos al comparar el desgaste dental de fósiles antiguos con el de los más recientes. Basándose en esto, los investigadores creen que la dieta de estos felinos no debió cambiar demasiado entre la época cercana a su extinción y los tiempos anteriores.

Los felinos de la especie Panthera atrox no consumieron mucha materia ósea, ni siquiera en la época más próxima a su extinción, y sus patrones de desgaste dental fueron similares a los de los guepardos, quienes no suelen roer los huesos de sus presas.

Los patrones de desgaste de los dientes sugieren que durante el Pleistoceno tardío estos felinos no estaban devorando desesperadamente los cuerpos enteros o casi enteros de sus presas como se suponía, sino que en vez de eso se limitaban a consumir la carne. Dicho de forma simple, las bestias vivían holgadamente de lo que cazaban. Si la población de felinos se quedó sin presas, debió ser de forma muy repentina, y llevando a los depredadores con suma rapidez a la extinción, tal como razona DeSantis.

El estudio revela diferencias previamente desconocidas en los hábitos alimentarios de tigres dientes de sable y de leones americanos de las cavernas, y también sugiere que aunque todavía no se conocen a ciencia cierta los motivos de su extinción, la falta de alimento probablemente no fue la razón principal.