© Foto: John Weinstein / Museo Field
Una moneda china de aproximadamente 600 años de antigüedad, desenterrada en la isla keniata de Manda, demuestra que ya existía comercio entre China y África Oriental décadas antes de que los exploradores europeos comenzasen a realizar los viajes marítimos con los que cambiaron el mapa del mundo.

El descubrimiento es fruto de una expedición arqueológica dirigida por Chapurukha M. Kusimba del Museo Field, y Sloan R. Williams de la Universidad de Illinois, ambas instituciones en la ciudad estadounidense de Chicago. En las excavaciones también se hallaron restos humanos y objetos con una antigüedad mayor que la de la moneda.

La moneda, un pequeño disco de cobre y plata con un agujero cuadrado en el centro, de modo que podía ser llevada en algunos cinturones, fue acuñada por la casa de la moneda del emperador Yongle, un gobernante de la poderosa Dinastía Ming, quien reinó entre los años 1403 y 1425 de nuestra era. El nombre del emperador aparece escrito en la moneda, lo que ha hecho fácil averiguar su antigüedad.

El emperador Yongle, conocido entre otras cosas por ser quien comenzó la construcción de la fascinante Ciudad Prohibida de China, estaba interesado en enviar misiones diplomáticas y comerciales a las tierras que rodean el Océano Índico, y por ello le encargó al almirante Zheng He, también conocido como Cheng Ho, la exploración de esos territorios costeros.

"Zheng He fue, en muchos aspectos, el Cristóbal Colón chino", valora Kusimba, conservador de antropología africana en el Museo Field. "Es fascinante tener una moneda que puede demostrar definitivamente que él estuvo en Kenia."

El hallazgo obligará a replantearse bastantes cosas. Ya se sabía de la conexión antigua de África con otras civilizaciones del mundo, pero esta moneda realza el papel de China como civilización con proyección en ciertas zonas de África y en otros territorios del litoral índico.

Sin embargo, esa relación cesó poco después de la muerte del emperador Yongle, cuando los gobernantes chinos subsiguientes prohibieron las expediciones a otras partes del mundo, lo que dejó a los europeos como únicos exploradores de la Tierra y les convirtió en protagonistas de la aventura épica de viajar a sitios ignotos del planeta y conocer el globo terráqueo en su totalidad, algo que también llevó a sus imperios a expandirse y a hacerse más fuertes.

La isla de Manda, frente a la costa norte de Kenia, fue hogar de una civilización avanzada desde aproximadamente el año 200 de nuestra era, hasta 1430, cuando la isla fue abandonada por estos pobladores. El comercio desempeñó un papel importante en el desarrollo de esa civilización asentada en Manda, y la moneda descubierta parece demostrar que la importancia del comercio en la isla data de mucho antes de lo que creían hasta ahora los arqueólogos y los historiadores.

En la investigación también han trabajado Tiequan Zhu de la Universidad Nacional Sun Yat-Sen en China, que fue quien identificó la moneda, Janet Monge de la Universidad de Pensilvania en la ciudad estadounidense de Filadelfia, Amelia Hubbard de la Universidad Estatal Wright en Dayton, Ohio, Estados Unidos, y Mohammed Mchulla del Fuerte Jesús de Mombasa (Forte Jesus de Mombaça), actualmente declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, y que forma parte de los Museos Nacionales de Kenia. El Fuerte Jesús fue construido en la década de 1590 por orden del rey Felipe II de España y I de Portugal, monarca de los reinos de España y Portugal.

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