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Los residentes de Mayflower, en el estado de Arkansas, están conmocionados después del derrame de miles de barriles de petróleo que inundaron las calles de esa localidad, ya que muchos ni siquiera sabían que un oleoducto atravesaba el poblado.


"Muchas personas ni siquiera eran conscientes que el oleoducto atravesaba la zona", dijo Chris Harrell, un residente de Mayflower.

El último derrame de petróleo en EE.UU. ha abierto el debate en ese país sobre la seguridad de transportar grandes volúmenes de crudo.

Así, mientras Exxon Mobil limpia en Arkansas el derrame del oleoducto Pegasus ocurrido el pasado viernes, los defensores del medioambiente esperan que el presidente estadounidense Barack Obama rechace el megaproyecto Keystone XL.

El oleoducto Pegasus de Exxon, que puede transportar más de 90.000 barriles de crudo diarios desde Pakota, Illinois, a Nederland, Texas, fue cerrado después de que se descubriera una fuga en una subdivisión cerca de la localidad de Mayflower, forzando la evacuación de 22 viviendas.

Este derrame ha provocado la reacción de quienes se oponen al oleoducto Keystone XL, con capacidad de transporte de 800.000 barriles de petróleo diarios, que llevaría crudo desde la arena alquitrán de Canadá a una refinería en la costa del Golfo de México en EE.UU.

Activistas medioambientales han expresado su preocupación sobre el impacto de desarrollar arenas petroleras y afirman que ese crudo es más corrosivo para los oleoductos que el petróleo convencional.