La crisis hídrica de Sao Paulo, la más grave en los últimos 84 años en el más rico y poblado de los estados brasileños, ha puesto a prueba el ingenio de sus habitantes y gobernantes, que invocan espíritus para hacer llover; rezan, bombardean nubes y hasta inventan una máquina de agua potable.
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Sao Paulo vive la peor crisis hídrica en 84 años
Sao Paulo atraviesa desde diciembre una de sus peores crisis hídricas debido a la falta de precipitaciones en el periodo de verano y a la consecuente falta de agua en los reservorios, que operan en niveles mínimos y han desatado una crisis de abastecimiento que afecta ya a unas nueve millones de personas.

A pesar de las reiteradas negativas del Gobierno regional sobre la falta de abastecimiento, en muchos barrios es común ver filas de personas a la espera de los camiones tanque de empresas que venden agua y en ciudades del interior del estado, como Itú y Campinas, el servicio tiene más de diez días interrumpido.

Ante esa gravedad, la crisis hídrica entró en la campaña electoral, con la presidenta y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, acusando al Gobierno regional, en manos del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), de su rival Aécio Neves, de haber sido omiso y de rechazar ayuda del Gobierno central.

Para hacer frente a la crisis, el Gobierno regional adoptó medidas como la creación de un descuento en la cuenta del agua para los clientes que reduzcan su consumo.

Pero más allá de las campañas de incentivo al ahorro del consumo, que han surtido poco efecto, la esperanza por lluvias ha motivado hasta jornadas de oración promovidas por el alcalde de Tambaú, Roni Donizetti Astorfo, en su municipio declarado en estado de emergencias desde julio.

"Si no es con la ayuda de Dios y de la lluvia no resolveremos el problema", declaró el alcalde a periodistas.

La tradicional "Danza de la lluvia" de los indígenas también fue promovida por grupos étnicos en el centro de Sao Paulo, en parte como protesta contra el "descuido" de las autoridades y en otra por las creencias populares.

Algunas personas han invocado los espíritus para hacer llover en rituales de "macumba", una práctica de algunas de las religiones afrobrasileñas.

Pero, sin duda, las dos opciones que más ganaron espacio en los medios fueron las de bombardear literalmente las nubes para provocar lluvias artificiales y la invención de una máquina de agua a partir del aire desarrollada por un ingeniero brasileño.

La Compañía de Saneamiento Básico del Estado de Sao Paulo (Sabesp) renovó a mitad de año un contrato con la empresa Modclima para que acelere la generación de lluvias sobre las cinco represas del sistema conocido como Alto Tietê mediante la diseminación de gotas de agua en la base de las nubes.

Sin embargo, la falta de nubes en una región que afronta los más altos niveles históricos de temperatura, que llegó a rozar la semana pasada los 38 grados centígrados, reactivaron un proyecto de hace cinco años del ingeniero Pedro Ricardo Paulino, quien desarrollo una máquina capaz de generar hasta 5, 000 litros de agua potable diarios.

El Wateair, una máquina eléctrica que puede ser alimentada con energía solar, emplea un proceso de condensación de alta eficiencia para captar el agua presente en la humedad del aire antes de someterla a un proceso de potabilización para el consumo humano.

El invento, que nunca despertó el interés de las autoridades locales, actualmente es desarrollado a gran escalas en países de la Liga Árabe, comentó Paulino a Efe.

Con base en el sistema de desalinización de agua que el ingeniero adelanta en el Oriente Medio, Paulino presentó el Gobierno local una solución con turbinas generadoras de agua que aprovechen los ríos Tieté y Pinheiros, que cruzan la ciudad, en la que cada planta podrá abastecer 10, 000 personas por día.