Traducido por el equipo de SOTT.netEn un reciente retiro budista celebrado en Lima, Perú, se instó a los aproximadamente 200 participantes a abstenerse, durante los tres días que duró el retiro, de utilizar nuestras pantallas esclavizantes: teléfonos «inteligentes», ordenadores y televisores.

© Reclaim the NetCartera de identidad digital de la UE
Es difícil decir cuántos siguieron realmente el consejo, pero muchos lo hicieron.
Lo sorprendente fue que, durante el primer día, ignorar las constantes notificaciones del teléfono no resultó fácil para muchos. Pero resistirse conscientemente lo hizo más fácil. Y los días siguientes, ya casi ni pensábamos en ellas. Los días estuvieron llenos de meditación y diferentes tipos de ejercicios espirituales...
la era digital quedó pacíficamente relegada a un rincón.Por desgracia, tras el retiro, ese rincón apartado volvió a cobrar vida y acaparó de nuevo la mayor parte de nuestra atención,
con la «angustia» de lo que pudiéramos habernos perdido durante aquel retiro tan divino. La espiritualidad debió de evaporarse de nuevo poco a poco... y lo que llamamos «realidad» volvió a imponerse.
Curiosamente, lo que llamamos «realidad» es una realidad falsa, adoctrinada. Durante años se nos ha dicho que los avances técnicos, o como lo denomina el
Gran Reinicio del Foro Económico Mundial (FEM), la Cuarta Revolución Industrial (4ª RI), es un concepto que describe cómo
las tecnologías emergentes están difuminando las fronteras entre los mundos físico, digital y biológico. Altera de manera fundamental cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos entre nosotros.