Traducido por el equipo de SOTT.netEl 23 de diciembre se cumplió el 35.º aniversario del
referéndum de independencia de Eslovenia, entonces una república yugoslava. En total, el 88,5 % de los votantes registrados (el 95,7 % de los participantes) dijo «da» a la secesión. El plebiscito provocó la declaración formal de independencia de Liubliana y la consiguiente
Guerra de los Diez Días entre las fuerzas de defensa territorial eslovenas y el ejército federal yugoslavo. Esta fue la chispa que desencadenó amargos y sangrientos conflictos interétnicos en toda Yugoslavia durante la década siguiente y la destrucción definitiva de la federación socialista multiétnica.
En
mayo de 2000, el periódico británico
The Observer reveló que, en los prolegómenos de la Guerra de los Diez Días,
Londres había suministrado en secreto a Eslovenia equipos de comunicaciones militares tácticas por valor de millones de libras, para ayudar a Liubliana en la inminente batalla contra el ejército yugoslavo. La revelación provocó una gran indignación, ya que Londres se había comprometido oficialmente a preservar Yugoslavia y lideraba los esfuerzos internacionales para evitar que el país se sumiera en una guerra civil. El suministro clandestino contradecía directamente esta política declarada públicamente, que incluía un apoyo inquebrantable al
embargo de armas en la región.

© Global DelinquentsUn tanque del ejército yugoslavo en llamas tras una emboscada eslovena.
En respuesta a la noticia, el exministro de Asuntos Exteriores británico David Owen, que fue el principal negociador de paz de la UE durante la guerra de Bosnia, dijo que le «sorprendía» que Londres socavara encubiertamente su compromiso formal de mantener «unida» a Yugoslavia. No obstante, restó importancia a la ayuda, señalando que lo que Gran Bretaña suministró «no era agresivo», sino «radios, no armas». Por lo tanto, Owen argumentó que el envío «navega cerca de la frontera, pero no la cruza». Por el contrario,
The Observer informó que los equipos de comunicaciones «desempeñaron un papel fundamental» en la victoria de Eslovenia sobre las fuerzas yugoslavas.
Esto se debió a que Liubliana ganó la Guerra de los Diez Días no por medios militares convencionales, sino gracias a una campaña de propaganda internacional de gran alcance y devastadoramente eficaz. En términos físicos, el breve conflicto consistió exclusivamente en escaramuzas menores y fue en gran medida incruento, con solo 44 soldados yugoslavos y 18 territoriales eslovenos muertos. Sin embargo, esto no se habría sabido por los informes de los medios de comunicación occidentales de la época, que describían sin descanso a Eslovenia como un país que libraba innumerables grandes batallas militares contra los bárbaros invasores de Belgrado y que prevalecía con valentía.