Traducido por el equipo de SOTT.net
Durante décadas, se ha dicho a los estadounidenses que el sarampión representa una amenaza grave y constante, y que la vacuna MMR es una de las intervenciones más seguras y eficaces de la medicina moderna. Los medios de comunicación y las agencias de salud pública, controlados por la industria farmacéutica, se han centrado casi exclusivamente en los peligros mínimos de la infección por sarampión y han ignorado a los padres afligidos cuyos hijos resultaron dañados o incluso murieron a causa de las vacunas. No se ha prestado la debida atención a las señales que surgen dentro de la propia base de datos sobre seguridad de las vacunas del gobierno federal.
Ahora, nuestro nuevo estudio de la Fundación McCullough titulado «
Muertes tras la vacunación con MMR y MMRV en los Estados Unidos», escrito por Kirstin Cosgrove, Breanne Craven, Claire Rogers, John A. Catanzaro, Albert Benevides, M. Nathaniel Mead, Mila Radetich, Peter A. McCullough y Nicolas Hulscher (yo mismo), analiza de forma exhaustiva los casos mortales notificados tras la vacunación con MMR y MMRV en Estados Unidos, realizando el trabajo que nuestras agencias de salud pública deberían haber hecho hace muchos años.
Tras analizar los datos del VAERS hasta el 29 de agosto de 2025,
identificamos una grave señal de seguridad en relación con la mortalidad tras la vacunación con MMR/MMRV en los Estados Unidos. Lo que observamos no fue un patrón difuso o aleatorio entre los distintos grupos de edad e intervalos de tiempo. En cambio, encontramos un número alarmante de muertes entre bebés y niños pequeños a los pocos días de recibir las vacunas MMR/MMRV, concentradas de forma notable en el intervalo de tiempo habitual de la primera dosis.
Comentario: Además de lo anterior, los brotes de sarampión en poblaciones totalmente vacunadas están bien documentados. Véase también:
Texas administró 15.000 vacunas MMR más este año. Ahora tiene más casos de sarampión que todos los Estados Unidos juntos en 2024.
789 casos, cero genotipos: las preguntas sin respuesta sobre el brote de sarampión en Carolina del Sur.