Los alimentos, los productos de aseo o los componentes electrónicos contienen perturbadores endocrinos causantes de enfermedades.
La Organización Mundial de la Salud y el Programa de la ONU para el Medio Ambiente advierten contra los riesgos para la salud de los "perturbadores endocrinos" (PE), productos químicos presentes en muchos productos cotidianos, entre ellos los alimentos, los productos de aseo y los componentes electrónicos. Según un informe publicado por ambas entidades, los PE están relacionados con problemas como el cáncer de mama, de próstata y de tiroides, así como con problemas de desarrollo del sistema nervioso

© Charles O'Rear/Wikimedia Commons
Avioneta vertiendo plaguicidas en cultivos.
Seguir investigando para entender las relaciones entre los denominados perturbadores endocrinos - presentes en muchos productos domésticos e industriales - y determinadas enfermedades y trastornos: Ese es el objetivo del nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala que estudios más exhaustivos y mejores métodos analíticos podrían reducir el riesgo de enfermedad y generar ahorros considerables para la salud pública.
Los perturbadores endocrinos (PE) pueden alterar el funcionamiento del sistema endocrino - que interviene en el metabolismo, el crecimiento, el sueño o el estado de ánimo - y aumentar el riesgo de efectos adversos para la salud, según explica
SINC.
Algunos de estos compuestos son naturales, pero también los hay sintéticos, que se pueden encontrar en los pesticidas, los componentes electrónicos, los productos de aseo personal o los cosméticos, así como en los alimentos, ya sea como aditivos o contaminantes.
El informe de las Naciones Unidas, que es el más completo sobre los PE realizado hasta la fecha, destaca algunas relaciones entre la exposición y diversos problemas de salud, en particular la posibilidad de que contribuyan a la criptorquidia (ausencia de descenso de los testículos), al cáncer de mama, próstata y tiroides, a problemas de desarrollo del sistema nervioso y al déficit de atención/hiperactividad.
Comentario: Los pesticidas y los plásticos imitan las hormonas estrogénicas no solo en los hombres y en las mujeres, si no que también en los niños. Esto acoplado a la gran cantidad de azúcares (hidratos de carbono) que consume hoy en día nuestra "civilización" moderna ha contribuido a la epidemia de obesidad y enfermedades crónicas que abundan en este mundo. No es de extrañar entonces que las niñas tengan su primera menstruación antes de los 10 años o que más hombres tengan que recurrir a la cirugía plástica para reducción de mamas. Para más información vea Alimentación moderna vs. alimentación sana, fuentes de toxicidad, el rol de las reacciones inflamatorias y las sensibilidades alimentarias en las enfermedades crónicas, modernas o idiopáticas