Traducido por el equipo de SOTT.netEl suicidio del general Sullivan, dos semanas después de que se le pidiera testificar sobre los fenómenos aéreos no identificados (FANI), ha reavivado la ya infame investigación sobre la desaparición de figuras de alto perfil.

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Tal y como
informó anteriormente Sentinel News, la desaparición de científicos que trabajaban en tecnologías espaciales ha obligado al presidente Trump a tomar medidas. ¿Se trata de una ilusión estadística o de una conspiración?
El 28 de agosto de 2025, Steven García, de 48 años, salió de su casa en Albuquerque, Nuevo México, con un arma y nunca regresó. El Sr. García era un contratista del Gobierno con autorización de seguridad de máximo nivel en el campus de seguridad nacional de Kansas City, una importante instalación de armas nucleares de EE.UU. con un papel secreto en la defensa nacional estadounidense. Al igual que el general McCasland, García trabajaba a un nivel muy alto, supervisando todos los activos, cuyo valor, según se informa, ascendía a cientos de millones de dólares. Se han desmentido los rumores de un posible intento de suicidio y de enfermedad mental, y se han establecido paralelismos con la desaparición del
general McCasland, dedicado a la misma línea de trabajo y con las más altas responsabilidades, que también salió de su casa con un arma, también en Albuquerque, y nunca regresó.
El 16 de abril, el
Daily Mail publicó un
artículo sobre otra científica fallecida. Amy Eskridge, de 34 años, que trabajaba en tecnología antigravedad, estudiada por investigadores de ovnis que explican que esta es al menos una de las formas en que los ovnis pueden desplazarse como lo hacen. En 2020, Eskridge anunció que tenía previsto presentar un novedoso trabajo fundamental sobre la antigravedad, pero que necesitaba la aprobación de la
NASA.
Aunque el Gobierno de EE.UU. niega la existencia de ovnis recuperados y, por lo tanto, que sea posible trabajar con ellos, los numerosos científicos, políticos, militares y agentes de inteligencia que intervinieron en la película «
La era de la divulgación» afirmaron que el Gobierno se equivoca al respecto. El secretario de Estado
Marco Rubio llegó incluso a explicar que
el asunto es tan secreto que ni siquiera los presidentes de EE.UU. están al corriente, ya que los proyectos funcionan según el principio de «necesidad de saber».
En los servicios militares y de inteligencia, el «necesidad de saber» es una restricción al acceso a datos que se consideran muy confidenciales y sensibles. Aunque alguien tenga todas las autorizaciones necesarias para acceder a programas altamente sensibles, no puede acceder a datos sujetos a la restricción de «necesidad de saber».
Se ha informado de que la causa de la muerte de Amy Eskridge fue el suicidio. Sin embargo, se afirma que ella había advertido anteriormente de que su vida corría peligro. Desde su fallecimiento, algunos detalles (entre ellos una entrevista con la propia Eskridge que ha salido a la luz y unos informes independientes presentados al Congreso) apuntan a la posibilidad de que la muerte de Eskridge no fuera un suicidio, sino que formara parte de una elaborada conspiración de «asesinato». El padre de Eskridge, un científico jubilado de la NASA especializado en plasma que cofundó el «Instituto de Ciencias Exóticas» junto a su hija,
rechaza las acusaciones de asesinato e insiste en que su hija se suicidó. La misión declarada del instituto es poner la ciencia especulativa al alcance del público en lugar de mantenerla oculta en programas secretos.
Esto eleva a once el número de muertes o desapariciones de científicos vinculados a la investigación nuclear, espacial o de fenómenos aéreos no identificados (FANI).
Comentario: El youtubero Plausible ofrece un resumen del caso: