Traducido por el equipo de SOTT.net

Al menos 17 cadáveres han sido recuperados de los pozos de la mina Bibatama, en el territorio de Masisi, en Kivu del Norte, al este de la República Democrática del Congo (RDC), tras un deslizamiento de tierra que se produjo mientras decenas de mineros artesanales trabajaban a varios metros bajo tierra.
At least 17 bodies have been recovered from the shafts of the Bibatama mining site in Masisi territory, North Kivu, in the eastern Democratic Republic of the Congo
© Captura de pantallaAl menos 17 cadáveres han sido recuperados de los pozos de la mina de Bibatama, en el territorio de Masisi, en Kivu del Norte, al este de la República Democrática del Congo (RDC), tras un deslizamiento de tierra que se produjo mientras decenas de mineros artesanales trabajaban a varios metros bajo tierra.
El trágico incidente tuvo lugar el jueves 19 de junio, según informan los medios locales. Se teme que el número de víctimas mortales pueda aumentar, ya que muchos de los cadáveres recuperados eran los que se encontraban más cerca de la superficie.

«Según fuentes locales, solo se han podido recuperar los cadáveres más cercanos a la superficie. Es posible que haya muchas más víctimas aún sepultadas», informó Radio Okapi.

Justin Ndayishimiye, diputado local y antiguo coordinador de la minería artesanal en Rubaya, atribuyó la tragedia a las prácticas mineras caóticas y sin regulación que prevalecen en la región.

«Solo han podido recuperar 17 cadáveres. Se cree que hay cientos más enterrados. Esta operación carece de cualquier tipo de regulación. Los pozos están mal mantenidos, no hay soportes, es un saqueo organizado», declaró a la emisora de radio local.

Pidió el cierre inmediato de la mina de Rubaya, que según las últimas informaciones está bajo el control del M23, hasta que se restablezca el orden y la supervisión adecuados.


Los defensores de los derechos humanos se han hecho eco de este llamamiento y han exigido una indemnización para las familias de las víctimas. También han criticado la ausencia de mecanismos de seguridad en un sector minero que, en general, se considera fuera de todo control efectivo.

Los estudios demuestran que los deslizamientos de tierra son frecuentes en el este de la RDC, debido en gran parte a la actividad humana, como la agricultura y la minería artesanal. El riesgo se agrava cuando la población aumenta y se asienta en zonas anteriormente cubiertas por bosques.

Investigadores de la KU Leuven, el Museo Real de África Central (RMCA) y la Universidad Libre de Bruselas (ULB) han estudiado la relación entre la actividad humana, el medio ambiente y los deslizamientos de tierra en la región del Rift de Kivu, centrándose en las zonas densamente pobladas de Burundi, Ruanda y el este de la RDC, que son muy susceptibles a los deslizamientos de tierra, especialmente durante las lluvias intensas.
«Con nuestra reconstrucción, hemos podido demostrar que la deforestación suele estar relacionada con la agricultura a pequeña escala en la región, pero también, de forma indirecta, con las actividades mineras en suelos ricos en minerales. La deforestación ha aumentado considerablemente la frecuencia de los deslizamientos de tierra. La literatura científica sugiere que el impacto de estos cambios drásticos en la cobertura forestal es mucho más grave que el del cambio climático», afirma Arthur Depicker, geógrafo de la KU Leuven.
Añadió que los deslizamientos de tierra suponen el mayor riesgo para la sociedad cuando se producen en regiones densamente pobladas.
«Esperamos que el mayor número de víctimas mortales se produzca en zonas montañosas escarpadas, donde la población se ve obligada a vivir, ya sea para cultivar alimentos o como consecuencia de conflictos o actividades económicas como la minería artesanal. Estos terrenos son los más propensos a los deslizamientos de tierra, especialmente donde se ha producido deforestación», explicó.
La investigación también reveló que los riesgos de deslizamientos de tierra son dinámicos y cambian con el tiempo.
«El legado histórico de la deforestación y los cambios sociales siguen determinando los riesgos de deslizamientos de tierra a los que se enfrentan las comunidades en la actualidad», añadió Depicker.