Traducido por el equipo de SOTT.net

Un equipo internacional de científicos, entre ellos del Observatorio McDonald de la Universidad de Texas en Austin, ha descubierto una posible nube de formación estelar que es una de las estructuras individuales más grandes del cielo y una de las más cercanas al Sol y a la Tierra jamás detectadas.
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© NatureLifePhoto/Flickr/Burkhart et al.2025Representación artística/ Nube molecular Eos si fuera visible a simple vista (¡y púrpura!).
La nube de gas se encuentra a unos 300 años luz de distancia. Los científicos estiman que, si fuera visible, los observadores de estrellas en la Tierra la verían inmensa, midiendo unas 40 lunas a través del cielo. Su masa se estima en unas 3.400 veces la del Sol.

La gigantesca bola de hidrógeno se descubrió recientemente buscando su principal ingrediente: el hidrógeno molecular. Es la primera vez que se detecta una nube molecular con la luz de la molécula de hidrógeno emitida en el ultravioleta lejano del espectro electromagnético y abre el camino a nuevas exploraciones con este método.

Los científicos han bautizado la nube con el nombre de "Eos", en honor a la diosa del amanecer de la mitología griega. Su descubrimiento se describe en un estudio publicado el 28 de abril en Nature Astronomy.

"Esto abre nuevas posibilidades para estudiar el universo molecular", afirma Blakesley Burkhart, profesor asociado de la Facultad de Artes y Ciencias de Rutgers y autor principal del estudio.

Las nubes moleculares se componen de gas y polvo, y la molécula más común es el hidrógeno, componente fundamental de estrellas y planetas. También contienen otras moléculas, como el monóxido de carbono. Las nubes moleculares suelen detectarse con métodos convencionales, como observaciones de radio e infrarrojos, que captan fácilmente la firma química del monóxido de carbono.

Sin embargo, para este trabajo, los científicos emplearon un enfoque diferente. Según Burkhart:
"Se trata de la primera nube molecular descubierta buscando directamente la emisión de hidrógeno molecular en el ultravioleta lejano. Los datos muestran moléculas de hidrógeno brillantes detectadas por fluorescencia en el ultravioleta lejano. Esta nube está literalmente brillando en la oscuridad".
Debido a su proximidad, la nube de gas presenta una oportunidad única para estudiar las propiedades de una estructura dentro del medio interestelar. Éste es el gas y el polvo que llena el espacio entre las estrellas dentro de una galaxia. "Es donde se forman las estrellas", explica B-G Andersson, astrónomo del Observatorio McDonald y uno de los autores del estudio.
"Así pues, si se quiere entender cómo y por qué se forman las estrellas, hay que comprender el medio interestelar. Cuando miramos a través de nuestros telescopios, captamos sistemas solares enteros en pleno proceso de formación, pero no sabemos con detalle cómo sucede. Nuestro descubrimiento de Eos es apasionante porque ahora podemos medir directamente cómo se forman y disocian las nubes moleculares, y cómo una galaxia empieza a transformar el gas y el polvo interestelares en estrellas y planetas".
Eos se reveló al equipo en los datos recogidos por un espectrógrafo del ultravioleta lejano llamado FIMS-SPEAR (acrónimo de fluorescent imaging spectrograph, espectrógrafo de imágenes fluorescentes) que funcionaba como instrumento en el satélite coreano STSAT-1. Un espectrógrafo del ultravioleta lejano descompone la luz emitida por un material en las longitudes de onda que la componen, igual que hace un prisma con la luz visible, creando un espectro que los científicos pueden analizar.

Los hallazgos ponen de relieve la importancia de las técnicas de observación innovadoras para avanzar en la comprensión del cosmos. En Eos predomina el gas hidrógeno molecular, pero en su mayor parte es «oscuro en CO», lo que significa que no contiene gran cantidad de este material y no emite la firma característica detectada por los métodos convencionales. "Normalmente se supone que el CO es un indicador de la presencia de gas molecular. Pero no siempre es así", afirma Andersson. La escasez de CO en Eos explica cómo ha eludido ser identificada durante tanto tiempo.

"El uso de la técnica de emisión de fluorescencia en el ultravioleta lejano podría reescribir nuestra comprensión del medio interestelar", afirma Thavisha Dharmawardena, becario Hubble de la NASA en la Universidad de Nueva York y primer autor compartido del estudio. "[Podría descubrir] nubes ocultas por toda la galaxia e incluso hasta los límites más lejanos detectables del amanecer cósmico".
Otros miembros del equipo científico son investigadores del Technion-Israel Institute of Technology, Haifa, Israel; Queen Mary University of London; University of Iowa, Iowa City, Iowa; Korea Astronomy and Space Science Institute, University of Science and Technology, y Korea Advanced Institute of Science and Technology, todos ellos de Daejeon, Corea del Sur; Max Planck Institute for Astronomy, Heidelberg, Alemania; University of Arizona, Tucson, Ariz. Universidad de California, Berkeley; Université Paris Cité, Gif-sur-Yvette, Francia; Space Telescope Science Institute y Johns Hopkins University, Baltimore; University of British Columbia, Vancouver, Canadá; Columbia University, Nueva York; y Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Cambridge, Mass.