Traducido por el equipo de SOTT.net

Hace unos 66 millones de años, un asteroide asesino se estrelló contra la Tierra a una velocidad de 43 000 km/h. ¿Dónde está ahora?
asteroid Earth
© Sven Bachström/AlamyEl asteroide que acabó con los dinosaurios y que impactó contra la Tierra hace 66 millones de años era enorme: tenía 12 kilómetros de ancho. Entonces, ¿dónde están sus restos?
Hace unos 66 millones de años, el reinado de los dinosaurios llegó a su fin de forma violenta. Un asteroide de unos 12 kilómetros de ancho, que volaba a 43.000 km/h, se estrelló directamente contra la Tierra. El impacto desencadenó una cascada de acontecimientos mortales que condujeron a la quinta extinción masiva, que acabó con los dinosaurios, a excepción de algunas aves.

Pero, ¿qué pasó con el asteroide del tamaño del Everest?

Cuando se estrelló contra la Tierra «con una energía equivalente a unos 8.000 millones de veces la de una bomba nuclear de la Segunda Guerra Mundial, el asteroide básicamente se vaporizó», explicó Sean Gulick, profesor investigador y codirector del Centro para la Habitabilidad de los Sistemas Planetarios de la Universidad de Texas en Austin, a Live Science. El asteroide se convirtió en «un polvo fino que terminó en la atmósfera superior y llovió» sobre todo el planeta.

Décadas de lluvia de polvo de asteroide formaron lo que hoy se conoce como la anomalía del iridio, una fina capa de roca que contiene 80 veces más iridio que cualquier otra parte de la corteza terrestre, explicó Gulick. Aunque el iridio está muy concentrado en los asteroides, es casi inexistente en la capa exterior de la Tierra, una prueba clave que relaciona la capa de 66 millones de años de antigüedad con el asteroide que acabó con los dinosaurios.

Quizás el único trozo del asteroide que se sabe que existe es un fragmento del tamaño de una semilla de sésamo encontrado por Frank Kyte, geoquímico de la UCLA. El fragmento de roca fue descubierto en una muestra de núcleo perforada frente a Hawái, según informó Kyte en la revista Nature en 1998. Al parecer, en 2022 se descubrieron más fragmentos diminutos, pero esa afirmación no fue respaldada por una revisión por pares.

«Tendríamos que tener mucha suerte para encontrar un fragmento más grande», dijo Gulick. Pero si lo hiciéramos, los científicos podrían aprender más sobre el «proceso de choque» que experimentó el propio asteroide y hacer estimaciones aún más precisas sobre las presiones y temperaturas que experimentó, por ejemplo.

El asteroide dejó una serie de pistas adicionales sobre su trayectoria, incluido el enorme cráter que creó cuando la gigantesca roca colisionó con la Tierra. Con aproximadamente 180 km de ancho y unos 20 km de profundidad, el cráter Chicxulub, situado en lo que hoy es México, muestra la enorme cicatriz del asteroide. El cráter, que recibe su nombre de una ciudad cercana al centro del impacto, ha quedado cubierto por rocas y sedimentos que se han desplazado a lo largo de decenas de millones de años, y una gran parte de él se encuentra oculto bajo el golfo de México. Sin embargo, desde la superficie aún se puede ver un arco de sumideros a lo largo de parte de su borde, que se formó en la piedra caliza debilitada.
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© José María Barres Manuel/AlamyLa capa oscura que se ve aquí se conoce como la anomalía del iridio, una fina capa de roca que marca el final de la extinción del Cretácico y que contiene 80 veces más iridio que cualquier otra parte de la corteza terrestre.
El impacto también generó un tsunami de casi una milla de altura que se desplazó por todo el océano, moviendo el agua a una velocidad de hasta 89 mph (143 km/h). Las enormes olas dejaron marcas en el fondo marino, llamadas «megaripples» (mega-olas), que tenían una altura equivalente a edificios de cinco pisos y se conservan en las profundidades de Luisiana. Un estudio sísmico reveló que el agua que formó las ondulaciones procedía de la dirección del cráter Chicxulub.

Además de matar a las desafortunadas criaturas que se encontraban en las inmediaciones del lugar de impacto del asteroide y del posterior tsunami, el impacto provocó una serie de efectos devastadores, entre ellos una lluvia ácida mortal y una tormenta de fuego global. Pero quizás lo más destructivo fue la enorme nube de escombros que cubrió la Tierra, enfriando drásticamente el planeta, bloqueando la luz solar y la fotosíntesis, y colapsando la cadena alimentaria (aunque se debate la duración de este «invierno nuclear»). Se acepta de forma generalizada que el asteroide y sus consecuencias fueron la causa de la extinción de los dinosaurios no aviares y, en última instancia, acabaron con alrededor del 75 % de las especies de la Tierra.
Chicxulub Crater
© Science History Images/AlamyEl asteroide que acabó con los dinosaurios impactó en lo que hoy es México, creando el cráter de Chicxulub, de 180 kilómetros de ancho y unos 20 kilómetros de profundidad
«La energía liberada fue como librar una guerra nuclear total, una y otra vez, 10.000 veces», afirmó Alan Hildebrand, científico planetario y profesor asociado de la Universidad de Calgary. Hildebrand fue coautor del artículo que publicó el descubrimiento del cráter Chicxulub en 1991, y ese trabajo proporcionó pruebas importantes que relacionaban el cráter con la extinción de los dinosaurios.

A Hildebrand no le sorprende que el asteroide haya acabado con la mayor parte de la vida en la Tierra. En Alberta, donde se encontraba en el momento de la entrevista, Hildebrand se maravilló ante la enorme potencia del impacto. La capa cercana del impacto de Chicxilub tiene un grosor de entre 1 y 2 cm, «y ese material fue lanzado hasta aquí desde la península de Yucatán», afirm.