El entorno orbital de la Tierra se ha vuelto peligrosamente frágil. Un nuevo estudio dirigido por Sarah Thiele, de la Universidad de Princeton, advierte que, si los sistemas de prevención de colisiones de satélites quedaran fuera de servicio debido a una gran tormenta solar, podría producirse una colisión catastrófica en la órbita terrestre baja en tan solo 2,8 días.
Los investigadores denominan a esta cuenta atrás el «reloj CRASH» (abreviatura de «Collision Realization And Significant Harm», es decir, «colisión y daño significativo»). Mide el tiempo medio que tardaría en producirse una colisión que generara residuos si los satélites perdieran repentinamente la conciencia situacional y dejaran de maniobrar.
En 2018, antes de que las megaconstelaciones actuales llenaran los cielos, el CRASH Clock marcaba 121 días. Hoy en día, es de menos de tres.
El tráfico orbital se encuentra ahora en niveles sin precedentes, especialmente en las densas capas de naves espaciales Starlink cerca de los 550 km de altitud. El estudio muestra que cada 20 segundos se producen encuentros cercanos entre objetos espaciales en la órbita terrestre baja. Según el último informe semestral de SpaceX, sólo los satélites Starlink realizaron 144.404 maniobras para evitar colisiones entre el 1° de diciembre de 2024 y el 31 de mayo de 2025.
Comentario: ¡Así que 144.404 maniobras para evitar colisiones en sólo 6 meses y eso sólo para los satélites Starlink!
En el mejor de los casos, evitar colisiones requiere maniobras constantes y precisas. Pero, ¿qué pasaría si los operadores de satélites ya no supieran exactamente dónde se encuentran sus naves espaciales?
Esa situación no es hipotética. Durante la supertormenta geomagnética del 10 y 11 de mayo de 2024, más de 5.000 satélites realizaron maniobras de emergencia para mantener sus órbitas (artículo completo). La mayoría eran Starlinks. Las incertidumbres en cuanto a la posición aumentaron hasta alcanzar kilómetros, exactamente el tipo de perturbación prevista por el CRASH Clock. Afortunadamente, la tormenta amainó antes de que se produjera una colisión importante.
Los operadores de satélites temen desde hace tiempo un escenario apocalíptico denominado síndrome de Kessler: una cascada descontrolada de destrucción de satélites provocada por un único impacto que genere desechos. Este artículo sostiene que quizá aún no nos encontremos en una cascada de Kessler, pero estamos operando en condiciones en las que una sola tormenta solar grave o un fallo de software podrían poner en marcha el reloj CRASH.
Disfruten de Starlink... mientras puedan.






Las composiciones de nombres con siglas para que signifiquen algo relacionado forzosamente, hacen que todo el asunto pierda seriedad. Parece campaña publicitaria. Es una tendencia que lleva al menos dos décadas. ¿Cuándo se veía antes que algún concepto serio tuviera siglas puestas forzosamente? Es la clase de sandeces que hacen pensar que los estudiosos del caso son solo NPCs.