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A 21 años del fin del Apartheid en Sudáfrica, en Israel las agresiones físicas contra inmigrantes africanos ilegales y refugiados se han intensificado.
21 años del fin del Apartheid en Sudáfrica, en Israel las agresiones físicas contra inmigrantes africanos ilegales y refugiados se han intensificado.

Los recientes ataques contra las viviendas y negocios pertenecientes a personas de piel negra se han convertido en un reflejo del aumento del racismo e intolerancia, por parte de algunos sectores extremistas de la población israelí.

El Apartheid fue un régimen dominado por europeos blancos, que segregaron los derechos de los sudafricanos en el Siglo XX. El fenómeno de segregación racial mantuvo su vigencia hasta los años noventa, siendo en 1992 la última vez en que sólo votaron las personas de tez blanca.

Las elecciones de 1994, convirtieron a Nelson Mandela, perteneciente a la tribu xosa, en el primer presidente negro de Sudáfrica; desde ese cargo puso en marcha una política de reconciliación nacional, y el fin del Apartheid dentro y fuera del país.

Sin embargo, en Israel la entrada en vigor de la Ley de Inmigración, que en principio buscaba frenar la entrada de palestinos, ahora criminaliza la presencia de los refugiados africanos, que en su mayoría son procedentes de Eritrea y Sudán, ambos países del continente africano.

La nueva Ley es impulsada por integrantes de la derecha del gobierno del primer ministro, Benjamín Netanyahu. El texto, también, prevé penas de prisión de entre 5 y 15 años para aquellos que ayuden a los inmigrantes ilegales.

Mientras que, los inmigrantes que entren de forma ilegal en el país podrán permanecer detenidos hasta por tres años.

El Estado de Israel ha sido acusado, por diferentes organizaciones no gubernamentales, de evadir el proceso de calificación de refugiados, que se les debe dar a los inmigrantes africanos, para que gocen del estatus de asilo político, y con ello un mejor trato por parte del Gobierno.

Apartheid significa "vidas separadas" pero, lamentablemente el primer ministro Benjamín Netanyahu está decido a aplicar este régimen, tras ordenar la celeridad en la construcción de más campos de detención de inmigrantes africanos, en el sur del país.

Actualmente, el campo de detención de Saharonim tiene la capacidad de albergar a 5 mil 400 personas.