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Las ocho fábricas de cloro que en España utilizan el mercurio superan con creces los niveles de contaminación que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta 125 veces más en casos como la de la planta de Ercros en Flix (Tarragona), según las mediciones de laboratorio encargadas por Ecologistas en Acción.

A la presentación del informe Inmisiones de mercurio de la industria clorocaústica 2006-2010, han asistido miembros de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, que se han comprometido a estudiar los datos.

Los muestreos, realizados en julio de 2010 por el laboratorio de Biogeoquímica de Metales Pesados de la Universidad de Castilla-La Mancha, es una de las acciones de la Campaña internacional Mercurio Cero (zeromercury.org), de la que forman parte ONG de Canadá, EE.UU., la India, Brasil, Sudáfrica y China.

En España, las principales consumidoras de mercurio son las plantas de cloro-sosa con celdas de mercurio, "una tecnología obsoleta y superada desde hace años por el proceso de membrana, de producción limpia y que consume un 30 por ciento menos de energía".

En declaraciones a Efeverde, la responsable de área de Residuos de Ecologistas en Acción, Leticia Baselga, ha denunciado que esta industria incumple de forma sistemática el acuerdo voluntario suscrito en 2005 con el Ministerio de Medio Ambiente y las comunidades autónomas donde se sitúan sus plantas.

En el mismo, el sector industrial "se comprometió a no emitir más de 0,9 gramos de mercurio por tonelada de cloro, pero tanto España como otros países europeos lo incumplen, aunque intenten demostrar lo contrario".

De las ocho plantas analizadas en julio de 2010, la fábrica de Ercros en Flix (Tarragona) y la de Lourizán son las que han dado niveles de contaminación más altos, muy por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (200 nanogramos por metro cúbico de aire). En la zona de muestreo de Flix, los valores máximos superaron los 25.000 nanogramos por metro cúbico de aire, mientras que su promedio se situó en 97 nanogramos.

En el caso de Lourizan (Pontevedra), el valor máximo durante la mañana llegó a casi 900 nanogramos y por la tarde a 1.408; el promedio se situó en aproximadamente cuarenta nanogramos. Este índice de contaminación por mercurio alcanza a las zonas de huertas cercanas, con lo que es seguro que pasará a las hortalizas, ha añadido la responsable del área de Residuos de Ecologistas en Acción, que ya se ha entrevistado por este asunto con la Consejería de Medio Ambiente de la Generalitat y lo hará esta semana con la Xunta de Galicia.

El mercurio circula por el agua, el suelo, los sedimentos y el aire, depositándose y movilizándose continuamente, y apareciendo en regiones muy alejadas de la fuente de emisión. En países como Chequia han cerrado todas las plantas de este tipo, y en Francia -"a raíz de las mediciones de Mercurio Cero- se van a revisar las autorizaciones".