Más de una semana después de la desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, aumentan las sospechas sobre los pilotos del avión B777-200 ya que alguien desde la cabina desconectó las comunicaciones e hizo descender el aparato hasta los 5.000 pies de altura para desaparecer del mapa de los radares mientras cambiaba de rumbo hacia el oeste.

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© EFE
Restos del vuelo 185 de SilkAir que se estrelló en 1997 al sur de Sumatra con 104 personas a bordo.

«La persona al mando del avión tiene un sólido conocimiento de navegación y radares, dejó una pista limpia», declaró un funcionario bajo condición de anonimato al diario New Straits Times.

La hipótesis de un secuestro o incluso de un posible suicidio de los pilotos cobra fuerza ya que las cabinas de los aviones están cerradas con puertas de seguridad desde los atentados del 11-S. La Policía malasia registró este fin de semana los domicilios del comandante Zaharie Ahmad, de 53 años, y de su segundo al mando, Farq Ab Hamid y halló un sofisticado simulador de vuelo en casa del capitán que él mismo habría montado.

Zaharie Ahmad era un experimentado piloto con 18.365 horas de vuelo que trabajaba para Malaysia Airlines desde 1981. Padre de tres hijos y ya abuelo, su pasión por volar era tal que había colgado en internet fotos de su simulador doméstico. Además, tenía el título de examinador autorizado por el Departamento de Aviación Civil para formar a futuros pilotos a través de pruebas con simuladores. Era un «superpiloto», según describen en medios asiáticos sus compañeros y amigos. Sin embargo, algunos post de Ahmad en Facebook le señalan como un acérrimo opositor de la coalición gobernante de Malasia, según han confirmado fuentes de los servicios de Inteligencia a la cadena CNN.

«Por favor, que encuentren primero el avión. Zaharie ni es un suicida ni un fanático político. ¿Está mal que alguien opine sobre política?», le defiende sin embargo un compañero y amigo de Zaharie bajo el anonimato.

Familia y amigos describen a Fariq, su copiloto, como una persona religiosa y disciplinada en su trabajo, según Reuters. Hijo de un funcionario de alto rango en el Departamento de Obras públicas, llevaba siete de sus 27 años en la compañía. Era un «buen chico» que acudía con regularidad a la mezquita de su barrio a las afueras de Kuala Lumpur, aseguró su imán a la agencia France Presse. Iba a contraer nupcias con una piloto de la compañía AirAsia, Nadira Ramli, de 26 años, según apunta el diario «The Daily Express».

Su profesionalidad ha quedado sin embargo en entredicho tras la difusión de una foto suya fumando con unas jóvenes en la cabina durante un vuelo 2011, una violación de las normas de seguridad que investiga Malaysia Airlines.

¿Pilotos suicidas?

¿Fueron los pilotos quienes manejaban el avión en el momento en que desapareció? Y si fue así, ¿realizaron la maniobra de «encubrimiento» amenazados por alguien o por voluntad propia? Aunque no están confirmados por las autoridades, los expertos en aviación coinciden en que hay dos precedentes de aviones estrellados de forma intencionada por sus pilotos a finales de los años noventa.

La reconstrucción de los hechos llevada a cabo a partir de la información acumulada en las dos cajas negras recuperadas del vuelo 990 de EgyptAir que cayó al Océano Atlántico cerca de la isla de Nantucket (Massachusetts) el 31 de octubre de 1999 mostraban que el comandante titular Ahmed Al-Habashi había abandonado por unos minutos su puesto pasando los mandos del Boeing 767 al copiloto Gamil Al-Batouti. «He tomado mi decisión ahora. Pongo mi destino en manos de Dios», dice en la grabación Al Batouti, quien pronuncia hasta en 11 ocasiones las palabras «Dios nos salve» después de desconectar el sistema de piloto automático y dejar que el avión con 217 ocupantes cayera en picado al mar.

La cinta magnetofónica registró cómo el comandante entró en la cabina preguntando qué pasaba y ordenó gritando: «Empuja conmigo. Ayúdame. Empuja conmigo» en un intento desesperado de corregir la trayectoria del aparato. Sin embargo, los investigadores norteamericanos detectaron que justo antes del choque, el avión tenía los alerones forzados en direcciones opuestas. Desde el lado controlado por el comandante Al-Habashi se estaría intentando recuperar un nivel de actitud seguro mientras el lado de Al-Batouti realizaba una suicida maniobra de descenso en picado.

Aunque el Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) concluyó que las acciones del copiloto causaron el accidente, no usó la palabra «suicidio» señalando que «no se determinó» la razón de su conducta. Egipto negó tajantemente la teoría del suicidio.

También la investigación llevada a cabo por Estados Unidos determinó que el piloto del vuelo 185 de SilkAir estrelló intencionadamente el avión el 19 de diciembre de 1997 en un río cerca de la ciudad indonesia de Palembang. El Boeing 737, que cubría la ruta Yakarta-Singapur, desapareció repentinamente sobre el sur de Sumatra (Indonesia) tras un giro brusco y se lanzó a velocidades cercanas al sonido hacia tierra para impactar finalmente en el río y desintegrarse. De los 104 pasajeros solo se pudo identificar los restos de seis.

El Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) estadounidense concluyó entonces que el piloto supuestamente desconectó la grabación de la «caja negra», aceleró al máximo mientras descendía y se deshizo del copiloto de algún modo. No obstante, debido a la ausencia de datos en la caja negra, no se pudo averiguar con seguridad la causa del accidente y en 2004 un jurado popular en Los Ángeles determinó que la causa más probable era un fallo en un servo del timón de cola, un fallo que había ocurrido en ese modelo en dos ocasiones, según recoge Efe. Los investigadores de Indonesia National Transportation Safety Committee (NTSC) no pudieron determinar la causa de la tragedia.

Terence Fan, experto de la Singapore Management University consultado por France Presse, señala que la hipótesis del piloto suicida «es posible» en el caso del avión desaparecido de Malaysia Airlines. «Si fuera el caso, no se habrían esparcido los restos porque el avión habría bajado manteniendo su estructura íntegra», añade. No hay indicios, sin embargo, que apunten a una inestabilidad psicológica del piloto o el copiloto.

La búsqueda del aparato se centra ahora una franja que va del norte de Tailandia hasta Kazajistán y Turkmenistán, y otro corredor que parte de Indonesia y se adentra en el sur del océano Índico, al oeste de Australia.