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Un niño palestino cuyo padre fue asesinado llora en su funeral en la ciudad de Gaza, 13 de julio 2014
El último juego de Israel de "matar a los palestinos" comenzó a raíz del secuestro de 3 adolescentes israelíes. Nadie sabe quién lo hizo. Hamás negó tener nada que ver con esto; Israel no tiene ninguna evidencia de que Hamás tuviera algo que ver con ello y, sin embargo, Israel culpó a Hamás y, sobre la base de esta afirmación espuria, comenzó a bombardear a los civiles de Gaza.

El último ejemplo de la desencadenada criminalidad y brutalidad israelí llegó hoy, cuando los misiles Israelíes atacaron una parte de la playa de Gaza, en concreto, una parte de la playa donde cuatro jóvenes palestinos estaban jugando al fútbol. Esto viene de la mano de la masacre de la semana pasada de 9 jóvenes palestinos en un café de la playa mientras observaban la Copa del Mundo.
El primer proyectil golpeó el malecón del pequeño puerto de la ciudad de Gaza poco después de las cuatro. A medida que el humo de la explosión se disipaba, se podían ver cuatro figuras que corrían, siluetas irregulares, piernas bombeando furiosamente a lo largo de la pared. Incluso desde una distancia de 200 metros, era obvio que tres de ellos eran niños.

Saltando de la pared del puerto, se dirigieron a la playa, intentando cruzar la corta distancia hacia la seguridad del hotel Al-Deira, la base para muchos de los periodistas que cubren el conflicto de Gaza.
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Saludaron y gritaron a los periodistas que miraban a medida que pasaban por una pequeña colección de tiendas de playa de colores brillantes, que se utiliza por los bañistas en tiempo de paz.

Fue allí, en la playa, donde el segundo proyectil impactó, los tiradores al parecer ajustaron su fuego para atacar a los sobrevivientes que huían. Cuando explotó, los periodistas que estaban en la pared de la terraza gritaron: "Son sólo niños."
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Cuatro niños de edades comprendidas entre siete y once años murieron, otros tres resultaron heridos.
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Uno de los "suertudos"
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No tan "suertudo".
Uno de los niños heridos, Hamad Bakr, sufrió una herida de metralla en el pecho. Hoy, mientras esperaba por la cirugía en el hospital de Shifa, su madre dijo: "Mataron a mi sobrino ¿Quién hace eso? ¿Quién dispara a los niños?"

Esa es una buena pregunta que va al meollo de la cuestión. ¿Quién dispara a los niños? La mayoría de la gente sabe la respuesta, aunque la mayoría también parece incapaz de aplicarla a los políticos israelíes y los muchos judíos israelíes que alientan la carnicería.

En caso de que no lo haya notado, Israel ha desarrollado una especie de hábito: periódicos bombardeos a civiles palestinos en Gaza. Es como si cada pocos años los psicópatas en Israel tengan un anhelo por algunas grandes sangrías palestinas y fabrican una excusa apenas creíble para ocultar su apetito monstruoso al mundo. Ellos también tienen cuidado de dar a estos festivales de sangre un nombre eufemístico para sacar a los principales medios de comunicación fuera de la escena (y no es que los medios de comunicación necesiten mucho estímulo).

Ya en el 2006, fue bajo la "Operación Lluvias de Verano" que los israelíes llegaron a disfrutar de la vista de los palestinos y sus casas siendo voladas en pedazos. En un día particular de ese verano, el 9 de junio para ser exactos, una familia palestina estaba tratando de conseguir un poco de descanso de la carnicería a través de un picnic en la playa de Gaza. Pero su paz y relativa calma fueron repentinamente destruidas por un misil israelí que, literalmente, voló toda la familia (cinco miembros) en pedazos, junto con otros dos.


Inmediatamente después del ataque de 2006, el Gobierno israelí trató de culpar a Hamás (y a las víctimas), diciendo que la familia había sido asesinada por una mina colocada en la playa por parte de Hamás, con la esperanza de matar a soldados israelíes. Como dije en su momento, esta afirmación era falsa, mas aun teniendo en cuenta que el ejército israelí se había retirado de Gaza un año antes y no había, por lo tanto, razón para que Hamás creyera que una mina en la playa de Gaza fuera a matar a nadie más que excepto a gazatíes. La confirmación de que se trató de un misil israelí vino eventualmete de Marc Garlasco, un antiguo experto en daños de batalla del Pentágono que contempló la escena y concluyó que "todas las pruebas apuntan a una artillería terrestre de 155 mm. israelí como su causa."

El Señor Garlasco presento un fragmento de explosivo, mayormente ennegrecido, de cuatro a cinco pulgadas, que había recogido de cerca de 100 metros del lugar de la explosión y en el que las cifras "55" y las letras "mm" son claramente discernibles. Garlasco dijo que otros fragmentos y metralla que el departamento de explosivos de la policía palestina tomó de la escena eran sin duda de un explosivo de 155 mm. Sin embargo, Israel negó cualquier responsabilidad y culpó a las víctimas.

En los ocho años transcurridos desde tal atrocidad, Israel ha continuado su masacre periódica de los niños palestinos y continúa añadiendo insultos masivos a la atroz injuria al negar toda responsabilidad. Cuando los colonos judíos ortodoxos secuestraron al chico de 16 años Mohamed Abu Khdeir, lo obligaron a beber gasolina y luego le prendieron fuego, la policía israelí difundió deliberadamente el rumor de que el niño había sido asesinado por su propia familia por ser gay.

Si usted se pregunta qué podría haber poseído a estos colonos para someter a otro ser humano a este horrible trato, usted no necesita mirar más allá de los representantes del Estado de Israel. El día antes de que Mohamed Abu Khdeir fuese quemado vivo, un miembro del parlamento israelí y azuzadora del gobierno, Ayelet Shaked, emitió una llamada a través de Facebook para limpiar étnicamente Palestina, declarando que "todo el pueblo palestino es el enemigo." Shaked abogó por la completa destrucción de los palestinos, "incluyendo a los ancianos", y añadió que las mujeres también deben ser sacrificadas, de lo contrario darían a luz a más "pequeñas serpientes."

Así que no se sorprenda por el asesinato de hoy dirigido a niños palestinos por el ejército israelí bajo las órdenes de los psicópatas en el Gobierno de Israel. Lo han hecho antes, lo harán de nuevo, van a mentir sobre ello y culpar a las víctimas, y la mayor parte del mundo continuará a su vez dando la espalda colectivamente a medida que sucumben a las manipulaciones y distorsiones de la corriente principal de los pusilánimes medios de comunicación.