El 11 de septiembre se asocia actualmente a la caída de las torres gemelas en Nueva York. Sin embargo, para América Latina, esa fecha está marcada por otra gran tragedia: el golpe de Estado en Chile y la pérdida de Salvador Allende, uno de los socialistas más ilustres de la historia de la región.
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La importancia de Salvador Allende

Salvador Guillermo Allende Gossens nació el 26 de junio de 1908 en la capital chilena, Santiago. El futuro presidente estudió medicina en la Universidad de Chile y, desde sus años de estudiante, ya se mostraba muy afín a la política.

La participación de Allende en la vida política chilena se extendió por un período de casi cuatro décadas. Antes de alcanzar el cargo máximo de presidente del país, el político —representando el Partido Socialista— ocupó los puestos de diputado, senador y ministro de salud en Chile.

Allende se postuló a la presidencia de Chile en cuatro oportunidades distintas, pero solamente en el año 1970 logró alcanzar la victoria y convertirse en el primer presidente marxista de América Latina.

Durante los pocos meses que duró su mandato, el gobierno de Allende se caracterizó por abanderar proyectos como
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Allende rodeado de jóvenes chilenos
la nacionalización de la minería del cobre y la banca, así como reformas agrarias, sanitarias, educativas y sociales que beneficiaron a los chilenos más humildes.

Allende rodeado de jóvenes chilenos
El líder y fundador del Partido Socialista de Chile gobernó el país sudamericano hasta el día 11 de septiembre de 1973, cuando un violento golpe de Estado ordenado por el general Augusto Pinochet terminó abruptamente no solo con el mandato presidencial, sino también con la vida de Allende.

Muchos aseguran que el golpe militar liderado por Pinochet fue financiado por Estados Unidos, ya que en ese entonces, impedir el avance de los ideales socialistas en América Latina era una de las políticas prioritarias de EEUU para la región. Se considera que el objetivo principal de EEUU era obtener mayor poder para influir directamente en las economías latinoamericanas y los Gobiernos de izquierda dificultaban tales acciones.

La primera intentona golpista, bautizada de 'tanquetazo', tuvo lugar el día 29 de junio de 1973, cuando un regimiento de blindados se volcó contra el Gobierno. En esa ocasión, las fuerzas leales a Allende lograron contener la situación. Sin embargo, el ataque dejó decenas de muertos y heridos, entre los cuales muchos eran civiles.

Finalmente, el 11 de septiembre de 1973 las Fuerzas Armadas tomaron la capital chilena y bombardearon el Palacio de la Moneda —sede de la Presidencia de Chile— donde Allende se encontraba atrincherado, tras haber rechazado la oportunidad de rendirse.

"Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición", dijo Allende en su último mensaje, emitida a la nación chilena a través de radio Magallanes, la única emisora favorable al Gobierno que aún no había sido silenciada.
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Allende el día del golpe de estado horas antes de que fuese asesinado
Las circunstancias de la muerte de Allende siguen siendo polémicas hasta el día de hoy. Mientras que muchos historiadores e intelectuales afirman que el expresidente chileno acabó con su propia vida, otros rechazan esa versión más difundida de la historia y afirman que el político socialista fue, en realidad, asesinado por los soldados de Pinochet.

Su muerte dio inicio a una de las etapas más negras de la historia de Chile y América Latina, la de la sangrienta dictadura de Pinochet, que se saldó con más de 40 mil víctimas, según la comisión oficial creada mucho después para investigar los abusos cometidos en las décadas de 1970 y 1980 en el país.

Para celebrar la memoria de Allende, la actual presidenta de Chile, Michelle Bachelet recibió a familiares del expresidente en La Moneda. Además, el Gobierno del país realizó una conmemoración oficial del 11 de septiembre de 1973.
Al mundo le toca también recordar estos hechos, para que no se repitan sucesos así. Como bien escribió el gran Gabriel García Márquez, "el drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre".