Imagen
© Clarin
Dos científicos en tarea de exploración
Una expedición realizada por científicos chilenos en suelo Antártico reveló la existencia de más 200 microorganismos (también llamados microbios) nunca antes descritos por la historia de la biología y la microbiología.

La 34° exploración organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH) destacó dos microorganismos que podrían ser aprovechados a nivel industrial . El Deinocoucus puede resistir 5.000 veces más radiación gama - marca inédita hasta el momento - , lo que lo vuelve apto para generar bloqueadores solares. Y otro es capaz de degradar hidrocarburos, algo que sería de gran utilidad para combatir los derrames de petróleo.

Sobre este hallazgo, Jenny Blamey, bióloga de la Fundación Biociencia, indicó que "sabemos que los derrames de petróleo producen daño ambiental. Estos microorganismos son capaces de degradar petróleo crudo, diésel y otros hidrocarburos más procesados".

Según los descubrimientos realizados en cooperación con científicos de varios países, un 40% de estos microorganismos vive a temperaturas bajo 0 grados Celsius; un 25%, entre 60 y 100 grados, mientras que un 10% habitan en grandes concentraciones de sal.

Entre los estudios llevados a cabo, José Retamales, director del Instituto Nacional Chileno Antártico, explicó que "los ensayos muestran que a partir del quinto día degradan completamente el petróleo que había sido incorporado en la muestra. Son enzimas oxigenadas las que hacen la degradación", explicó. Estos hallazgos fueron posibles porque la Antártida es como " una gran biblioteca que nos permite entrar en los anales de la vida".

Tanto la Patagonia como la Antártida conservan un patrimonio de reliquias fósiles de flora y fauna, que permanecen enterrados en distintas zonas por más de 90 millones de años. Ambos lugares compartieron un mismo territorio, hace algo más de 245 millones de años atrás.

En el campo paleontológico, la exploración sirvió para conocer el origen de la vida y la relación entre Sudamérica y el continente blanco. Los microbios descubiertos que viven en ambientes calientes "nos conectan al origen de la vida", puntualizó Retamales. Estos organismos hipertermofílicos son considerados como el ancestro común de la vida , el origen, por lo que los análisis moleculares permiten entender sus procesos adaptativos.

Se trata de ecosistemas con temperaturas por sobre los 100 grados en algunos casos, alta acidez, alcalinidad, bajas temperaturas y alta radiación, "no sólo ultravioleta sino también ionizante, es decir, generada por compuestos radioactivos" indicó Retamales.

Esto es posible porque a nivel molecular y del ADN, estos seres poseen mecanismos muchos más eficientes que cualquiera de los que tienen los organismos que se conocen en el resto de la vida de la Tierra.