Evgueni Krutikov, columnista del portal de noticias Vzglyad, analizó las consecuencias de la posible muerte del cabecilla de Daesh para las fuerzas gubernamentales de Siria.

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El Ministerio de Defensa de Rusia publicó imágenes del ataque que condujo a la posible aniquilación de los líderes de Daesh —organización terrorista proscrita en Rusia y otros países— entre ellos Abu Bakr al Baghdadi, el líder del grupo yihadista.

La entidad rusa informó, sin embargo, que todavía está verificando los datos acerca la muerte de Al Baghdadi, ya que el líder terrorista fue dado por muerto en múltiples ocasiones sin que los medios yihadistas hayan confirmado esa información.

Según Krutikov, existen dos teorías acerca de las consecuencias de la muerte de un líder para una organización terrorista. La primera de ellas defiende que los grupos basados en el fanatismo religioso no dependen a gran medida de individuos específicos para mantenerse y prosperar, ya que tras la muerte de un cabecilla, pronto es nombrado otro, a menudo, "más monstruoso" que el anterior.

La segunda teoría reza exactamente lo contrario: los grupos terroristas son críticamente dependientes de su dirección, porque sin los líderes que conocen todas las "ramas" de la estructura y profesan sus ideas incendiarias, el trabajo organizado de la máquina extremista simplemente colapsa.

Para el columnista ruso, el problema de ambas tesis es que tratan la cuestión de manera universal. La realidad depende de un conjunto de circunstancias locales.

Krutikov consideró probable que Daesh enfrente una crisis en su liderazgo durante algún tiempo, si la muerte de Al Baghdadi es confirmada. La duración de dicha crisis va a depender del grado de autoorganización de la nueva generación de líderes.

El columnista subrayó que la posible aniquilación del cabecilla de Daesh es una oportunidad única para el Ejército sirio, ya que un colapso en la gestión de la organización muy seguramente afectará a la preparación de los sistemas de combate más críticos de los extremistas.