Un reportaje obra de una periodista ganadora del premio Pullitzer reveló cómo la filtración de información obtenida por la agencia antidrogas de EE.UU. prendió la mecha de una masacre en 2011.

En 2011, cuando un agente de la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA por sus siglas en inglés) obtuvo los números de identificación telefónica de los líderes del poderoso cártel de Los Zetas nunca pensó que desataría una hecatombe.
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Entre el 18 y 20 de marzo de aquel año, integrantes del cártel de Los Zetas masacraron a decenas de personas, mujeres, ancianos y niños del pueblo ganadero de Allende, el cual cuenta con 23.000 habitantes y se ubica a 40 minutos de la frontera mexicana con Texas.

El caso, que fue conocido en México el año 2014 por un reportaje del semanario 'Proceso', vuelve a resonar en el país debido a una investigación de la periodista Ginger Thompson, ganadora del Pullitzer, quien muestra el cabo suelto de los acontecimientos del 2011: la responsabilidad de los integrantes de la DEA en el desencadenamiento de la matanza.

El reportaje titulado 'Anatomía de una masacre' fue publicado este 12 de junio en Propública y National Geographic, pero es resultado de un año de trabajo en el que recopiló entrevistas con agentes de la Policía mexicana, antiguos operadores de Los Zetas y familiares de las víctimas de aquellos hechos.

La responsabilidad de la DEA

El reportaje de Thompson narra que, tres semanas antes de la masacre, el agente Richard Martínez convenció a un vendedor de droga en Texas apodado José Vázquez Jr., 'El Diablo', para que cooperara con él y pudiera capturar a los capos Miguel y Omar Treviño, apodados 'El Z40' y 'El Z42'.
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'El Diablo' dio los números de indentifiación telefónica rastreable al agente de la DEA pero le advirtió de que mucha gente moriría si los enviaban a las autoridades mexicanas.

Aún así, altos rangos de la agencia estadounidense decidieron compartir la informacióncon la Policía Federal en la Ciudad de México. De ahí, la infromación se filtró a los hermanos Treviño, quienes se vengaron terriblemente.

Demolición de casas, saqueos, levantones de personas inocentes y quema de ranchos ocurrieron en Allende del 18 al 20 de marzo del 2011.

Los Treviño persigueron familias completas, especialmente quienes llevaban el apellido Garza, de quienes el cártel sospechaba habían proporcionado la información. A fin de cuentas la familia Garza no tuvo nada que ver, pero dos docenas de integrantes de la misma murieron aquellos días.

Según datos oficiales, Los Zetas asesinaron 28 personas en total. Aunque diversas organizaciones de derechos humanos hablan de más de 300 víctimas.


"Yo quería los números. Buscábamos capturar a los líderes de Los Zetas. Pensé que estos números nos daban la mejor oportunidad de dar con ellos", dijo Martínez a la reportera estadounidense.

Prefiero no decirlo...

"¿Cómo me hizo sentir el hecho de que la información se hubiera filtrado? Prefiero no decirlo, para ser honesto con usted. Me gustaría dejarlo así. Prefiero no decirlo", afirmó el agente Richard Martínez cuando fue entrevistado con Thompson.

Si bien los Treviño fueron capturados en 2013 y 2015 con ayuda de la DEA, el castigo de todos los culpables está lejos, pues a la fecha menos de 12 personas han sido arrestadas y la mayoría son policías locales.

Al final de su entrevista con la periodista norteamericana, el agente Martínez ofrece una visión crítica sobre lo ocurrido: "Le dije que esto era una porquería. Las cosas nunca tenían que haber pasado así. Teníamos información que nos podría haber ayudado a capturar a estos tipos, pero, por la manera como se manejó, todo se desmoronó. Y ahora era un maldito lío".