Difícil poder establecer puntos de análisis que puedan hacernos comprender minimamente lo que sucede en Venezuela.

Leopoldo López
En estos instantes en los que escribo estas líneas la primera tendencia en twitter es Leopoldo López. El Tribunal Supremo de Venezuela concede arresto domiciliario por problemas de salud. Es lo que se conoce en el país aún gobernado por Maduro como "arresto por cárcel"". De esta manera, el considerado "líder de la oposición venezolana" dejará la prisión para estar en su casa junto a su familia.

Tiene 46 años, miembro de una de las familias más poderosas de Venezuela (su abuelo materno fue Secretario de Agricultura durante el gobierno de Betancourt, su tío abuelo fue Ministro de Educación con López Contreras; médicos de reconocido prestigio fueron su abuelo y tio abuelo paternos; y su padre, Leopoldo López Gil es el conocido director del diario El Nacional). Economista de formación (estudió en Princeton, Ohio, Harvard), trabajó para PDVSA, una de las más importantes petroleras venezolanas.

Alcalde de Chaco desde el año 2000 hasta el 2008. Fundador de Primero Justicia, posteriormente formó Un Nuevo Tiempo, y finalmente, ha sido coordinador nacional del partido Voluntad Popular. En el año 2002 se le acusó por instigar el intento del golpe de estado en Venezuela contra Hugo Chávez. También fue investigado por corrupción durante su gestión como Alcalde y por esta razón no pudo presentarse a las elecciones en Caracas. Recurrió ante la Corte Internacional de Derechos Humanos, y de manera unánime, allí le dieron la razón. Pero desde el gobierno de Venezuela entendieron que el fallo incurría en múltiples irregularidades y que, por esta razón, no podían tenerlo en cuenta.

Se produjeron manifestaciones contra el gobierno de Chavez, en las que López parecía estar a la cabeza. En ellas hubo decenas de muertos. Fue entonces cuando se emitió una orden de arresto en su contra acusándole de "daños a la propiedad, incendio, asociación delictiva, e instigación pública". López se entregó a la Guardia Nacional Bolivariana y meses después, en septiembre, la justicia lo declaró culpable por incitar aquéllas revueltas en las que fallecieron 43 personas y hubo más de un centenar de heridos. 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión.

En este momento, el Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias del Consejo de Derechos humanos de Naciones Unidas exige a Caracas la excarcelación de López, considerando que la detención fue producto de las ideas políticas del líder opositor. Pero ha sido hoy, en el año 2017, cuando se ha excarcelado a Leopoldo, modificando su pena de cárcel por la de arresto domiciliario, alegando, eso sí, causas humanitarias, al entender que la salud del líder de la oposición estaba en riesgo. No obstante, las primeras declaraciones de una familiar de López, atendiendo a los medios, han sido rotundas: "Leopoldo se encuentra en buen estado de salud". Según su mujer, Lilian Tintori, esto mismo se ofreció el pasado 4 de junio y López lo rechazó.

Según la oposición son más de 400 las personas que se encuentran encarceladas por razones políticas en este momento en Venezuela. Según el gobierno de Maduro, esta no es la razón de los encarcelamientos. Entenderá el lector que aquí se trata de discernir si las leyes y su interpretación responden efectivamente a un sistema democrático y garantista o, si por el contrario, las normas están hechas para perpetuar un sistema muy difícil de cambiar.

Hoy precisamente, y atendiendo a los diferentes puntos de vista que existen sobre la candente situación de Venezuela, las redes sociales han sido testigo de un bronco enfrentamiento entre Alberto Garzón y Toni Cantó. Y es que el líder de Izquierda Unida ("la liberación del golpista Leopoldo López es una buena noticia si contribuye a la paz y al diálogo en Venezuela. Ojalá así sea") han encendido al diputado de Ciudadanos, que ha reaccionado llamando a Garzón "miserable de turno". Y a continuación, las puntualizaciones pertinentes: esto es, que para Cantó, López no es un golpista sino un preso político; que no ha quedado libre, sino bajo arresto domiciliario; y que el golpista es el héroe de Garzón, Maduro.

Pues bien, ante semejante paleta de colores a elegir: el blanco o el negro, veo difícil poder establecer puntos de análisis que puedan hacernos comprender mínimamente lo que sucede en Venezuela. Principalmente porque está resultando un tema excesivamente manido y endemoniadamente manipulado como para que podamos darle de credibilidad a las partes de manera absoluta. Lo siento: puede que efectivamente Leopoldo López pueda tener ciertas características para ser considerado un "preso político" (si atendemos a los baremos del FMI y a las pautas made in Washington para establecer lo que es democracia y lo que no, cosa que no comparto); pero también es cierto que Leopoldo tiene demasiadas sombras sobre él para que huela a conspirador colaboracionista (y de aquí, a considerarle en cierto modo "golpista" hay un suspiro).

Maduro, por su parte, no está a la altura de lo que en su día Chávez puso en marcha. Sí, he reconocido que Hugo Chávez hizo muchas cosas buenas para un pueblo empobrecido, machacado y humillado, esquilmado y arrinconado. En el punto de mira, junto a Cuba, de una administración norteamericana que jamás les dio tregua. Los terribles comunistas. Los temidos socialistas. Los socios de Aznar y de tantos otros con quienes han negociado armamento y barriles de petróleo. Nada es blanco ni es negro. Reitero. Y aquello que construyó Chávez, un animal político que de tonto no tenía un pelo (a pesar de que muchos aquí se empeñen en caricaturizarle), Maduro no ha sido capaz de mantenerlo. Es evidente que el actual presidente de Venezuela poco o nada puede tener similar en altura política si lo comparamos con su antecesor.

Es un momento ideal para hacer estallar todo por los aires. Como si fuera fruto de una revolución en las calles. Como si de pronto "la gente" dijera "basta ya". Todo así, en el mismo momento y en todos los rincones del planeta. Ya sabe usted, pura casualidad. Los indignados, los que salieron a la calle porque las políticas que estaban desarrollando los gobiernos socialistas o socialdemócratas estaban resultando funestas. Sí, los que vienen a hacer nueva política con camisas blancas y cantos de sirena. Ese es Leopoldo López, pero también puede usted pensar en otros tantos que se arrogan el mismo discurso, que se hacen los portavoces de las muchedumbres y que vienen a hablar de cambio.

Por eso esto de Venezuela viene a ser reflejo de lo que nos sucede en otras latitudes. No tan violento, no tan desgarrador. Pero al fin y al cabo, la misma estrategia: hablar de cambio cuando en realidad, nos quieren dar el cambiazo. Y si no, compare.