Los padres comienzan a quejarse de la marca de lencería femenina Victoria's Secret. Y esto se debe a los mensajes que da la línea de ropa interior PINK -pensada para adolescentes- de la conocida marca estadounidense tienen una clara intención sexualizante de las adolescentes. "Too hot" o "I dare you" son algunos de los mensajes que podemos encontrar en numerosas tangas de encaje que están pensados para jovencitas de 16 años. Pero, ¿están sexualizadas las adolescentes de hoy en día? ¿Qué problemas puede conllevar esto?

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La sexualización de las adolescentes

Según la APA (American Psychological Association), la proliferación de imágenes sexuales de niñas y adolescentes daña la autoimagen e interfiere en el correcto desarrollo. Televisión, videos musicales, revistas, videojuegos, Internet, anuncios y películas muestran a los adolescentes cada vez más imágenes sexuales.

La publicación de fotos semi desnudas en Internet -mayoritariamente en redes sociales- entre jovencitas de 13 a 19 años sube al 22%, una cifra alarmante si tenemos en cuenta que estas actitudes están vetadas por la política de muchos sitios de Internet, y de que la mayoría de estas chicas son menores de edad.

Desde la más tierna infancia, libros y películas muestran la idea de la bella princesa, en la que solo importa de ella el aspecto físico. Pero con el paso de los años, las cosas empeoran, y la belleza se cambia por sexualidad, enseñándole a nuestras niñas que serán valoradas si se convierten en objetos sexuales.

La sexualización de las niñas y adolescentes les causa presión, lo que desestabiliza las funciones cognitivas, la salud física y mental y el desarrollo saludable de la sexualidad. Además, socava la confianza, dando lugar a una autoimagen negativa y a episodios de ansiedad.

Los trastornos de la alimentación, la baja autoestima y la depresión cada vez son más comunes entre las adolescentes. Al mismo tiempo, existe cada vez menos un desarrollo sexual saludable en esta etapa tan importante de la vida, convirtiendo a las adolescentes en posibles madres prematuras, sexualmente agresivas y menos abiertas.

Los padres tienen la clave para apoyar a sus hijas frente a las cientos de imágenes sexualizantes que reciben día a día, haciéndolas comprender que esa no es ni debe ser la realidad. Buscar imágenes que promueven aspectos positivos de las adolescentes más allá de su cuerpo o del sexo, fomentar actividades extra escolares o hobbies con el fin de que se sientan bien más allá de verse sexy. Además, debemos evitar quemar etapas: no podemos llevar a una niña de 4-5 años a hacerse la manicura, ni permitirle a una de 10 usar zapatos con taco.

El experimento de las muñecas

La revista Sex Roles publicó un estudio realizado por el Knox College, en el que se pidió a niñas de entre 6 y 9 años de edad que eligieran entre una muñeca sexy -con maquillaje y ropa provocativa- y una común -bien vestida y elegante-. Se les realizaron las siguientes preguntas: ¿Qué muñeca se parece más a ti? ¿A qué muñeca te quieres parecer? ¿Con qué muñeca prefieres jugar? ¿Qué muñeca parecería ser más popular?

El 68% de las niñas prefirieron la sexy, el 55% dijo que se asemejaban más a ella, y el 72% pensaba que esa muñeca se parecía a las chicas más populares en la escuela.

La culpa no es de Victoria's Secret: la sexualización de las adolescentes, y cada vez más de las niñas, es real. Solo es cuestión de mirar en qué dirección va nuestra hija, e intentar ayudarla a comprender la importancia de las cosas -incluido el sexo-.