A través de imágenes de alta fidelidad, descubrieron que no se trata de una organización suave, sino estructurada y dinámica.
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© Solar Dynamic Observatory/NASA
Físicos solares utilizaron técnicas de precisión para obtener imágenes de alta fidelidad de la atmósfera exterior del Sol, llamada corona exterior, y así lograron descubrir detalles desconocidos.

A través del nave espacial Observatorio de Relaciones Solares y Terrestres (STEREO, por su sigla en inglés), de la NASA, los especialistas del Southwest Research Institute (SwRI) han obtenido nueva información que demuestra que la corona exterior del Sol, de más de un millón de grados, no es tan suave como se creía, sino que es más estructurada y dinámica, publicó The Astrophysical Journal.

Además de caracterizarse por su alta temperatura, la corona es la fuente del viento solar, esa corriente de partículas que fluyen hacia el exterior en todas direcciones. Al hacer mediciones desde la Tierra, esos complejos campos magnéticos están entrelazados, aunque las causas de esas características aún no están claras.

"En el espacio profundo, el viento solar es turbulento y racheado", explicó Craig DeForest, físico solar del SwRI, quien agregó que para saber si las ráfagas se volvieron "turbulentas al cruzar el sistema solar" o explican una característica del Sol, se debe observar la corona externa con mucho detalle, es decir, la fuente de ese viento solar.


En caso, entonces, de que el propio sol sea la causa de la turbulencia, deberían poder observarse estructuras complejas en la corona, algo que, en observaciones previas, no había sido detectado.
"Utilizando nuevas tecnologías para mejorar la fidelidad de la imagen, nos dimos cuenta de que la corona no es suave, sino estructurada y dinámica. Cada estructura que creíamos comprender está hecha de otras más pequeñas y son más dinámicas de lo que pensábamos", explicó DeForest.
Nuevas investigaciones

Más allá de haber obtenido imágenes de alta calidad, para lo que debieron reducir el nivel de ruido en las mediciones, los especialistas ahora se enfrentan a un nuevo desafío: el cambio de carácter del viento solar.

Eso ocurre a unos diez radios solares de la corona, aunque, a medida que se alejan, las ráfagas recobran su normalidad. Para investigar qué fenómeno físico ocurre en ese sitio habrá que esperar el lanzamiento del Parker Solar Probe, que la NASA tiene previsto enviar al espacio en agosto próximo.