El Reino Unido y Noruega temen la "creciente amenaza y actividad submarina de las Fuerzas Navales de Rusia, por lo que pretenden colaborar para detenerla.

Dynamic Mongoose de la OTAN
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Los ejercicios antisubmarinos Dynamic Mongoose de la OTAN en el Mar del Norte, frente a las costas de Noruega, 4 de mayo de 2015.
El Gobierno británico de la primera ministra Theresa May anunció el lunes la orden de comprar un total de 9 aviones Boeing avanzados, y manifestó su esperanza de que el primero se entregue en 2019.

Por otra parte, de acuerdo con una declaración conjunta de Londres, Oslo y Washington, Noruega ha comprado cinco aviones de patrullaje P-8A, fabricados en Estados Unidos, según informó el lunes el diario británico Express.

En la declaración, los tres Gobiernos, miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), señalan que dichos aviones contribuirán a equilibrar un "entorno cambiante en materia de seguridad".

En el mismo documento se sostiene que un "aumento significativo de la actividad submarina rusa" ha puesto en peligro los contingentes militares desplegados en la región por el bloque militar occidental.

A este respecto, el secretario de Defensa del Reino Unido, Gavin Williamson, acusó incluso en marzo al presidente ruso, Vladímir Putin, de estar perpetrando una "agresión" en el océano Atlántico.

El contralmirante Andrew Lennon, comandante de las fuerzas submarinas de la OTAN, ha advertido por su parte que aunque la Armada rusa se deterioró tras colapsar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, en los últimos años el Gobierno ruso ha realizado una "fuerte inversión" para reconstruirla.

Asimismo, varios expertos han expresado su preocupación por un gran aumento de las actividades de Rusia alrededor de las líneas de comunicación submarinas de la OTAN.


Comentario:
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Moscú, dicen, ha empezado a enfocarse en los cables submarinos que proporcionan acceso a Internet y otras vías de comunicación a América del Norte y Europa, lo que podría traducirse en que el Kremlin pase a ser capaz de cortar líneas de datos vitales o de acceder a los mismos.

Según un informe del laboratorio de ideas Policy Exchange, a través de esos cables se transmite el 97 % de las comunicaciones mundiales y se realizan diariamente transacciones financieras por valor de 10 mil millones de dólares.