La causa principal de las discrepancias entre Rusia y Occidente "es la intención de varios Estados occidentales de preservar, cueste lo que cueste, sus posiciones de liderazgo a nivel internacional, de seguir imponiendo su voluntad y valores a todos y en todas partes, así como de resolver sus propios problemas mezquinos a costa de otros miembros de la comunidad mundial". Así lo ha declarado el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, al periódico español El País en el marco de una entrevista que ha abarcado varios temas de la actualidad internacional: desde las relaciones entre Moscú y las naciones occidentales hasta las medidas para combatir el terrorismo en Siria.
Serguei Lavrov
En este sentido el ministro ruso ha subrayado que el 'establishment' político de EE.UU. "sigue obstinadamente negándose a reconocer las realidades objetivas del orden mundial político multicéntrico que está en el proceso de su formación" y "sigue considerando a EE.UU. como fuerza predominante mundial, que puede dictar a todos lo que deben hacer".
El 'establishment' político estadounidense [...] sigue considerando a EE.UU. como fuerza predominante mundial, que puede dictar a todos lo que deben hacer. Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia
Por esta razón, explica Lavrov, la política exterior independiente de Rusia y la postura soberana de Moscú con respecto a los problemas clave de la actualidad "se considera como una amenaza para el dominio mundial de Estados Unidos y Occidente en general". "A este respecto, contra nosotros imponen enérgicamente sanciones económicas unilaterales y otros instrumentos de disuasión: desde la intensificación de la actividad militar cerca de nuestras fronteras hasta una campaña de información contra Rusia a una escala sin precedentes", ha sostenido el canciller ruso.

Asimismo, ha expresado sus esperanzas de que los líderes occidentales "se den cuenta de que esto es un callejón sin salida".
"Por nuestra parte, estábamos y seguimos estando abiertos para mantener un diálogo pragmático y constructivo, establecer las relaciones sobre la base de los principios del derecho internacional, respeto mutuo y la consideración recíproca de nuestros intereses", ha asegurado Lavrov.

La postura soberana de Moscú con respecto a los problemas clave de la actualidad se considera como una amenaza para el dominio mundial de Estados Unidos y Occidente en general Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia Rusia-EE.UU.

El ministro ruso ha indicado que actualmente EE.UU. pasa por "una etapa difícil de desarrollo interno", cuando en "las batallas políticas de Washington se juega activamente 'la carta de Rusia' y se impulsan artificialmente los sentimientos rusófobos". Estas actividades impiden una interacción normal de los dos Estados. Lavrov ha indicado que si algún día las elites estadounidenses se ponen de acuerdo y dejan de intoxicar las relaciones entre Moscú y Washington, "eso permitiría restablecer la cooperación a gran escala y en general contribuiría al mejoramiento de la situación internacional".


Rusia-Unión Europea

El canciller ruso ha indicado que el estado actual de las relaciones entre Rusia y la UE no puede considerarse como normal. "La mítica 'amenaza rusa' se impone a los europeos, en gran medida, desde fuera", ha aseverado, agregando que "el motivo principal en esta materia sigue siendo la decisión miope de la UE de introducir unas restricciones unilaterales contra Rusia, bajo las órdenes directas de Washington".

Además, ha señalado que "la burocracia de Bruselas 'congeló' la mayoría de los mecanismos de diálogo de cooperación práctica que habían demostrado su eficacia" y ha destacado que los propios estadounidenses no sufren pérdidas al respecto.

El jefe de la diplomacia rusa ha indicado que los Estados de la UE sufren grandes pérdidas económicas debido a sus sanciones impuestas contra Moscú. Al mismo tiempo, ha subrayado la disposición de Rusia a levantar sus contramedidas, "pero el primer paso en esta dirección debe ser dado por la UE, que inició el giro de la espiral de sanciones".

La mítica 'amenaza rusa' se impone a los europeos, en gran medida, desde fuera Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia Seguridad de vuelos sobre Siria

El ministro de Exteriores ruso, al responder a la pregunta correspondiente del rotativo español, ha revelado que por el momento entre Rusia e Israel no existe ningún acuerdo por escrito sobre la necesidad de cooperar para prevenir conflictos aéreos entre el grupo de la Fuerza Aeroespacial de Rusia, que actúa en Siria, y la Fuerza Aérea Israelí.

Ha precisado que "en su día el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, llegaron a un entendimiento" al respecto, pero "la parte israelí no siempre cumplía estrictamente con sus obligaciones, ante todo en relación con la necesidad de avisar a los militares rusos sobre operaciones de combate en el territorio sirio", lo que finalmente llevó al trágico derribo del avión de reconocimiento ruso Il-20 con 15 oficiales a bordo. "Después del incidente del 17 de septiembre no pudimos dejar las cosas como estaban. La respuesta de Rusia fue reservada, pero firme", ha aseverado Lavrov.

Unir fuerzas contra los islamistas radicales en Siria

El responsable de la diplomacia rusa ha indicado que establecer un amplio frente antiterrorista en Siria bajo los auspicios de la ONU "sería una solución ideal", a la cual Moscú ha llamado repetidamente. "El terrorismo es un desafío global y se puede neutralizar solo actuando colectivamente sobre la base sólida del derecho internacional", ha aseverado, al recordar que en septiembre del 2015 el presidente de Rusia, Vladímir Putin, propuso la iniciativa correspondiente ante la Asamblea General de la ONU. "Desgraciadamente, nuestros socios occidentales no la apoyaron", ha lamentado Lavrov.