Traducido por Noticias del Frente y Sott.net en español

La asociación estratégica Rusia-China, consolidada la semana pasada en Rusia, ha llevado a las elites de los Estados Unidos al modo de Paranoia Suprema, en la que mantiene a todo el mundo como rehén.
Museo del Crucero Aurora
© Wikipedia
Xi y Putin navegando hacia un mundo multipolar: Museo del Crucero Aurora.
Algo extraordinario inició con una corta caminata en San Petersburgo el viernes pasado.

Después de un paseo, tomaron un bote en el río Neva, visitaron el legendario crucero Aurora y se detuvieron para examinar las obras maestras del Renacimiento en el Hermitage. Frescos, tranquilos, recogidos, todo el tiempo se sentía como si estuvieran trazanso los entresijos de un emergente mundo nuevo y multipolar.

El presidente chino, Xi Jinping, fue el invitado de honor del presidente ruso Vladimir Putin. Fue el octavo viaje de Xi a Rusia desde 2013, cuando anunció la Nueva Ruta de la Seda, o Iniciativa del Cinturón y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés).

Primero se reunieron en Moscú y firmaron múltiples acuerdos. Lo más importante es una bomba: un compromiso para desarrollar el comercio bilateral y los pagos transfronterizos utilizando el rublo y el yuan, sin pasar por el dólar estadounidense.

Luego, Xi visitó el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF, por sus siglas en inglés), la principal reunión de negocios de Rusia, absolutamente esencial para que cualquiera pueda comprender los mecanismos hipercomplejos inherentes a la construcción de la integración euroasiática. Aquí abordé algunas de las principales discusiones y mesas redondas de SPIEF.

En Moscú, Putin y Xi firmaron dos declaraciones conjuntas, cuyos conceptos clave son fundamentalmente la "asociación integral", la "interacción estratégica" y la "estabilidad estratégica global".

En su discurso en San Petersburgo, Xi describió la "asociación estratégica integral". Destacó que tanto China como Rusia estaban comprometidas con el desarrollo sostenible y ecológico con bajas emisiones de carbono. Vinculó la expansión de la BRI como "consistente con la agenda de desarrollo sostenible de la ONU" y elogió la interconexión de los proyectos de la BRI con la Unión Económica de Eurasia (EAEU). Enfatizó cómo todo eso era consistente con la idea de Putin de una Gran Asociación Euroasiática. Elogió el "efecto sinérgico" de la BRI vinculado a la cooperación Sur-Sur.

Y, lo que es crucial, Xi destacó que China "no buscará el desarrollo a expensas del medio ambiente"; China "implementará el acuerdo climático de París"; y China está "lista para compartir la tecnología 5G con todos los socios" en el camino hacia un cambio fundamental en el modelo de crecimiento económico.


Comentario: El cambio climático es mucho más un producto de los ciclos naturales que de la influencia humana, pero esto no significa que tenemos vía libre para contaminar cuanto queramos. A manera de principio, nuestro planeta merece nuestro cuidado y respeto en la medida de lo posible. Más aún, nosotros y nuestros hijos pagaremos el precio de los contaminantes, que una vez que se han incorporado a la cadena alimenticia terminan por matarnos lentamente.

Y una manera de no seguir contaminando el planeta es no promover la tecnología 5G. Incoherencia total la de China en este punto. Para más información:

Entonces, ¿qué pasa con la guerra fría 2.0?

Era obvio que esto se estaba gestando lentamente durante los últimos cinco a seis años. Ahora el trato está a la vista. La asociación estratégica integral Rusia-China está prosperando; no como un tratado aliado, sino como una hoja de ruta consistente hacia la integración de Eurasia y la consolidación del mundo multipolar.

El unipolarismo, a través de su matriz de demonización, había acelerado por primera vez el giro de Rusia hacia Asia. Ahora, la guerra comercial impulsada por los Estados Unidos ha facilitado la consolidación de Rusia como el principal socio estratégico de China.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia debe prepararse para descartar las declaraciones casi diarias del presidente del Estado Mayor Conjunto, general Joseph Dunford, cuando afirma que Moscú pretende utilizar armas nucleares no estratégicas en el teatro europeo. Es parte de un proceso continuo, ahora a toda marcha, de fabricación de histeria al atemorizar a los aliados de la OTAN con la "amenaza" rusa.

Es mejor que Moscú esté listo para esquivar y contrarrestar montones de informes como el último de la corporación RAND, que describe (¿qué más podría ser?) una Guerra fría 2.0 contra Rusia.

En 2014, Rusia no reaccionó a las sanciones impuestas por Washington. Entonces, habría bastado simplemente blandir la amenaza de impago de los $700 mil millones de la deuda externa. Eso habría matado las sanciones.

Ahora, hay un amplio debate dentro de los círculos de inteligencia rusos sobre qué hacer en caso de que Moscú se enfrente a la posibilidad de ser expulsado del sistema de compensación financiera CHIPS-SWIFT.

mapa, Eurasia, 1936
© Flickr
Un mapa de Eurasia de 1936.
Con pocas ilusiones sobre lo que puede pasar en el G20 en Osaka a finales de este mes en términos de un gran avance en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, las fuentes de inteligencia me dijeron que el CEO de Rosneft, Igor Sechin, está preparado para enviar un mensaje más "realista", en caso de que las cosas se pusieran feas.

Su mensaje a la UE, en este caso, sería desvincunlarse de ellos y vincularse a China de una vez por todas. De esa manera, el petróleo ruso se redirigiría completamente de la UE a China, haciendo que la UE dependiera completamente del Estrecho de Ormuz.

Beijing, por su parte, parece haber entendido finalmente que la ofensiva de la actual administración Trump no es una mera guerra comercial, sino un ataque cabal contra su milagro económico, que incluye un impulso concertado para separar a China de grandes sectores de la economía mundial.

La guerra contra Huawei, la supremacía 5G de Rosebud de China, ha sido identificada como un ataque a la cabeza del dragón. El ataque a Huawei significa un ataque no solo a la tecnología, el mega-centro de Shenzhen, sino a todo el Delta del Río Perla: un ecosistema de 3 billones de yuanes, que suministra los elementos básicos de la cadena de suministro china para fabricantes de alta tecnología.

Entrar en el anillo de oro

Ni el auge tecnológico de China, ni los conocimientos hipersónicos incomparables de Rusia han causado un malestar estructural en Estados Unidos. Si hay respuestas, deberían venir de las élites excepcionalistas.

El problema para los Estados Unidos es el surgimiento de un formidable competidor en Eurasia, y lo que es peor, una asociación estratégica. Esto ha arrojado a estas élites a un estado de Paranoia Suprema, en el que mantienen a todo el mundo como rehén.

En contraste, el concepto del Anillo de Oro de las grandes potencias multipolares ha salido a flote, por lo que Turquía, Irak, Irán, Pakistán, Rusia y China podrían proporcionar un "cinturón de estabilidad" a lo largo de los límites de Asia Meridional.

He abordado las variaciones de esta idea con analistas rusos, iraníes, pakistaníes y turcos, pero suena como una ilusión. Es cierto que todas estas naciones agradecerían establecer el Anillo de Oro, pero nadie sabe cuál sería la tendencia de la India de Modi, intoxicada como lo está con los sueños de un status de Gran Poder como el eje de la fusión "Indo-Pacífico" de Estados Unidos.

Podría ser más realista suponer que si Washington no va a la guerra con Irán, porque los jugadores del Pentágono han establecido que esto sería una pesadilla, todas las opciones están sobre la mesa, desde el Mar de China Meridional hasta el Indo-Pacífico mayor.

El Estado Profundo no se inmutará para desatar el caos concéntrico en la periferia de Rusia y China, y luego intentará avanzar para desestabilizar el corazón desde el interior. La asociación estratégica Rusia-China ha generado una herida dolorosa: es demasiado doloroso ser un forastero de Eurasia.