(España) - ¿Sedición o rebelión? El tribunal del 'procés' ya no se sienta cada día a las 10 de la mañana en la sala de vistas en un juicio. Pero continúa trabajando, ahora lejos de cualquier mirada. Los siete magistrados ya han comenzado las deliberaciones para la sentencia. El miércoles acababa el juicio y el jueves ya se realizaba una primera aproximación a los hechos, informan a El Confidencial fuentes jurídicas.
El final del juicio del 'procés' (i): los momentos clave.
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El final del juicio del 'procés' (i): los momentos clave.
Uno de los puntos esenciales será, sin duda, determinar si los hechos que se han juzgado durante cuatro meses encajan en los delitos de rebelión y sedición que esgrimen las dos principales acusaciones.

El último de los autos del tribunal, relativo al permiso a Junqueras para recoger el acta de eurodiputado, ya desvela el inicio de esa otra labor, ahora silenciosa y privada. "El juicio ha quedado ya visto para sentencia. De hecho, la deliberación se encuentra en su fase inicial", decía el escrito notificado el pasado viernes.

La deliberación es, en sí misma, el examen y discusión de un asunto por un órgano colectivo antes de tomar una decisión. Y en este caso, son siete magistrados los que examinarán la cuestión desde todos sus ángulos en busca de un fallo común. Si hay algo fuera de duda en este momento, es que el tribunal buscará la unanimidad. También que la elección se determinará entre tres delitos, ya que a los dos anteriores, por los que apuestan la Fiscalía y la Abogacía del Estado, se suma la desobediencia que admiten las defensas, como quedó demostrado en sus informes.

Y es que hasta el momento el tribunal no había entrado al núcleo mismo de los hechos. Durante la vista, la prioridad ha sido el examen de la prueba, desde la libertad de cada uno de sus integrantes para valorar las declaraciones de los más de 400 testigos, las periciales que se escucharon en sala y la documental que fue admitida a las partes. Será ahora cuando la convicción íntima que cada magistrado haya ido formándose durante este tiempo quede al descubierto frente al resto. Cartas boca arriba, es la hora de comparar conclusiones y armonizar las de todos en un criterio común.

Durante el juicio sí se ha abordado una primera cuestión que tendrá peso específico en la sentencia. Y no menor. Hace ya tanto tiempo que pocos lo recuerdan tras los fuegos artificiales de la vista. Las cuestiones prejudiciales. En ellas, se plantearon distintos motivos de nulidad del procedimiento que serán resueltos en la resolución y que se centran en supuestas vulneraciones de derechos fundamentales que las 12 defensas desplegaron. Derecho a un juicio justo, al juez predeterminado por la ley, a la inviolabilidad parlamentaria, a la libertad de expresión. Y así un larguísimo etcétera.

Rebelión, sedición, ¿desobediencia?

Citando de nuevo el último auto de la sala, ponencia de Manuel Marchena, es "el momento de la deliberación acerca de los elementos fácticos y jurídicos que van a definir su desenlace". El planteamiento ante el resto de la visión de cada uno se hará del menos antiguo al que más tiempo lleva en la Sala de lo Penal. El orden queda, así, de este modo: Ana Ferrer, Andrés Palomo, Antonio del Moral, Luciano Varela, Juan Ramón Berdugo y Andrés Martínez Arrieta. Repaso de los documentos incorporados durante el plenario y hechos probados.

Aquí se encuentra, sin ninguna duda, el nudo gordiano que el tribunal tratará de desatar tirando de uno u otro cabo. Los dos principales se distinguen de forma radical en cuanto al componente de la violencia y, pese a que uno se castiga con penas superiores al otro, arrastran condenas que superan los 10 años en su tramo superior. Se consideran reos de sedición los que se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las leyes. El tramo de pena más alto, de 10 a 15 años, se reserva para las autoridades. Se trata de un delito contra el orden público.

La rebelión no atenta contra el orden público sino contra el constitucional. Se reserva para los que se alzaren violenta y públicamente. ¿Con armas o sin ellas? ¿Es suficiente, si se considera probado, el clima insurreccional que ha tratado de demostrar la Fiscalía? No puede olvidarse, en ningún caso, la malversación, incluida como agravante en este segundo supuesto pero no en el primero. La clave está, además, en la existencia de prueba suficiente para considerar que los acusados la hayan promovido o sostenido.

La desobediencia, puntal de las defensas, y la absolución no quedan descartadas en un punto en el que todo el abanico queda abierto. La deliberación arranca. El camino acaba de empezar.