La muerte de James Le Mesurier, fundador de la controvertida ONG Cascos Blancos, no resultó beneficiosa ni para Rusia, ni para Siria, pero era muy conveniente para sus patrocinadores, declaró el Ministerio de Exteriores de Rusia.
James Le Mesurier
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La Cancillería rusa denunció que en noviembre los medios de habla inglesa publicaron un gran número de materiales en los que se afirmaba que la desaparición de Le Mesurier resultaba beneficiosa para Moscú.

"Rusia, al igual que el Gobierno de Siria, estaban interesados como nadie en que James Le Mesurier permaneciera sano y salvo, y fuera capaz de revelar la verdad sobre la labor de los Cascos Blancos", destaca el texto que publicó el Ministerio ruso en su página de Facebook.

La Cancillería rusa sostiene que el fallecido "pudo haber presentado ante la comunidad internacional pruebas irrevocables de las acciones provocativas" de la controvertida ONG.

Uno de los fundadores de los Cascos Blancos, el exoficial del servicio secreto británico MI6 Le Mesurier, fue hallado muerto a mediados de noviembre en el jardín de su vivienda.

La Policía se inclina por la versión de que el hombre se cayó del balcón de su apartamento, como una de las causas de la caída se menciona el suicidio.

Los Cascos Blancos, que recibieron un amplio apoyo en Occidente, oficialmente declaran que su objetivo es el rescate de los civiles en las zonas de conflictos armados.

Sin embargo, el Ministerio de Exteriores ruso calificó la labor del organismo como un elemento de la guerra informativa que va dirigida en contra de las autoridades sirias.

El Ministerio de Defensa ruso considera además que esa entidad está implicada en la escenificación de los supuestos ataques químicos en las localidades sirias de Jan Sheijun en 2017 y Duma en 2018.