Para el gobierno italiano, el caso está cerrado, pero sigue siendo un desastre diplomático. Cientos de miles de máscaras enviadas a Italia por una rama de la Cruz Roja China en la provincia de Che-Kiang han sido retenidas por las autoridades checas. El caso fue revelado por un denunciante checo e inmediatamente informado por la prensa italiana. Praga defiende su buena fe, pero el asunto no es un buen augurio para la solidaridad europea frente al virus...

El sálvese quien pueda de la UE: los checos se apropian mascarillas destinadas a los italianos enviada por la Cruz Roja China
© (Imagen de la ilustración) REUTERS/David W Cerny
El Puente de Carlos (terminado en 1402), por el que suelen pasear los turistas, está desierto debido a la epidemia de coronavirus. La República Checa registró su primera muerte por esta enfermedad el domingo 22 de marzo.
El Ministro de Relaciones Exteriores checo prometió a su homólogo italiano que más de 100.000 máscaras serían enviadas de Praga a Roma para el martes. Para el ministro italiano, se ha pasado página, pero aún quedan algunas cuestiones pendientes, en primer lugar el contenido y el volumen del envío.

Todo el material médico en el centro de este embrollo fue incautado el martes pasado en Lovosice, en el norte de Bohemia; ese día, las autoridades checas anunciaron con orgullo que habían incautado 680.000 máscaras y respiradores que estaban en manos de traficantes.

El viernes, en un tuit, el ministro de Interior, Jan Mamacek, admitió que "desgraciadamente, tras unas investigaciones más profundas, resultó que una pequeña parte del material aprehendido era una donación de China a Italia".

"Intentamos entender qué hacía una donación china para Italia en Lovosice. Pero estamos en contacto con los dos países y puedo asegurar que Italia no saldrá perjudicada", agregó.

Por su parte, el ministro italiano de Relaciones Exteriores, Luigi di Maio, afirmó el domingo en Facebook que había hablado con su homólogo checo y que éste le aseguró que se enviarán 110.000 mascarillas a Italia en un plazo de 48 horas. "¡Así que asunto resuelto, pasemos a otra cosa!", restó importancia el responsable.

Estas 110.000 mascarillas representan un número muy inferior a la del cargamento incautado, pero ya se han distribuido 380.000 máscaras a los hospitales checos y es posible que no todo el equipo desviado hubiese estado destinado a Italia.

Lo que más sorprende en este caso -que el Ministerio del Interior checo describe como un "desafortunado malentendido"- es que las imágenes de la incautación aduanera muestran algunas cajas con el lema italiano "estamos con vosotros, viva Italia" (Siamo con voi, forza Italia) y las palabras en inglés: "donación de la Cruz Roja del condado de Qingtian", todas coronadas con banderas chinas e italianas, lo que debería haber sido una evidencia de la finalidad de los artículos para los funcionarios de aduanas checos.

En cualquier caso, el asunto pone al descubierto la fragilidad de la Unión Europea cuando los intereses vitales de algunos de sus países están en la balanza y no auguran nada bueno en cuanto a la solidaridad frente a la pandemia.