Las guerras entre países por las mascarillas no terminan. Según publica el Financial Times, EEUU ha requisado en las aduanas de Tailandia 200.000 mascarillas del fabricante 3M que habían sido pedidas por Alemania. "Consideramos que es un acto de piratería moderna. No tratas así a tus socios transatlánticos", dijo el ministro del Interior de Berlín, Andreas Geisel. Ahora, en cambio, ese material sanitario se dirige al país gobernado por Donald Trump.

EEUU intercepta en aduanas 200.000 mascarillas pedidas por Alemania:
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Una máscara N95. Las autoridades en Berlín dicen que 200,000 de esas máscaras fueron desviadas a los EE. UU.

No es la única vez que ocurre algo parecido. En el aprovisionamiento de mascarillas impera la ley del más fuerte, y para ello se recurre a compras de proveedores sin homologación, la confiscación de material a otros países o incluso subastas a pie de pista.

"Un presidente regional nos explicó que su pedido de máscaras había recibido una 'mordida' en el aeropuerto por los estadounidenses, que pagaron tres veces el precio en efectivo", explicó a AFP el presidente de la región francesa de Provenza-Alpes-Costa Azul, Renaud Muselier, que declinó a dar más detalles sobre este incidente.

De hecho, también ha sucedido en España: Turquía requisó los 150 respiradores que había comprado Castilla-La Mancha. El avión con el material procedente de China realizó escala en el aeropuerto de Ankara y estaba retenido desde hacía días por un problema burocrático de aduanas. Sin embargo, a pesar de la urgencia del pedido, este no llegó a salir de Turquía.