Siguen abiertos colegios, guarderías, así como restaurantes y comercios, si bien hay restricciones a los mayores de 70

Están locos los suecos o son los más cuerdos del planeta? Son prácticamente los únicos en Europa que no han impuesto el 'quédate en casa' como medida para contener la propagación del Covid-19. Hay casos y muertos, más de 4.400 positivos y 180 fallecidos a fecha de lunes 31 de marzo, según worldometers. Su objetivo es que el crecimiento de enfermos graves se estabilice, el mismo que en Italia o España. Pero sus métodos son, de momento, diferentes.
jovenes suecia
© EFE
Varios jóvenes suecos disfrutan de un día de sol entre cerezos en el Kungstradgarden de Estocolmo.
«Así es como trabajamos en Suecia. Nuestro sistema se basa en la acción voluntaria. Damos la opción de elegir a los ciudadanos qué les parece mejor para sus vidas. Y funciona muy bien, según nuestra experiencia». Son palabras del epidemiólogo-en-jefe de Suecia, Anders Tegnell, quien está liderando la estrategia del país escandinavo en la lucha contra la propagación del coronavirus, en una entrevista con The New York Times.

A diferencia de otros países europeos, incluso de las vecinas Noruega y Dinamarca, en Suecia siguen abiertos los bares, los espectáculos y los colegios. Y en los parques los jóvenes pasean y disfrutan de los primeros rayos de una primavera más deseada que nunca. Incluso a los ancianos se les permite darse un paseo, siempre y cuando vivan en zonas poco pobladas.

En Noruega, con una población de 5,3 millones hay 4.605 casos confirmados de coronavirus y se han registrado 39 muertes a fecha del 31 de marzo. En Dinamarca hay 2.860 positivos y 90 fallecidos.


Comentario: Teniendo en cuenta que la población de Suecia (10,23 M) es casi la misma que la de Dinamarca (5,6 M) y Noruega (5,3 M) juntas, los datos de positivos y fallecidos no distan muchos de sus países vecinos, demostrando que el confinamiento y cierre de la economía no sólo no sirven para parar este virus, sino que además van a provocar un desastre en los países que ha sido paralizados.

Comparada con Noruega, Suecia tiene menos porcentaje de positivos, pero sí mayor porcentaje de fallecidos. Comparada con Dinamarca tanto los casos confirmados con coronavirus como los fallecidos son ligeramente inferiores.

Si comparamos a Suecia con España o Italia, donde se mantiene a los ciudadanos prisioneros en sus casas, el porcentaje es bastante más bajo en comparación con los países del sur y, aunque es cierto que España e Italia llevan varias semanas de adelanto con el brote de coronavirus, no parece que Suecia vaya a superarles en las próximas semanas aunque se paralice el conteo de los países del mediterráneo.


Suecia, con 10,2 millones de habitantes, ya supera los 4.400 casos y los 180 muertos. Países Bajos es el país de Europa que más se aproxima a la manera de abordar la crisis de Suecia.

Noruega y Dinamarca han impuesto medidas estrictas de confinamiento y cierre al exterior, mientras que Suecia ha optado por confiar en el buen juicio de la población. Es arriesgada esta vía porque es un país con un 20% de población mayor de 65 años y apenas un 5,8 de camas de cuidados intensivos (UCI) por cada 100.000 habitantes. España tiene 10 y Alemania 29, según un informe de Newtral.

Según la Swedish Communicable Diseases Act (2004:168), los individuos pueden ponerse en cuarentena, no así ciudades o pueblos. Sería posible imponer el confinamiento de algunos barrios de una determinada zona geográfica.

Guarderías y colegios abiertos

Los niños suecos siguen yendo a guarderías, colegios e instituos, no así los universitarios, que siguen las clases de forma telemática. El gobierno ha recomendado el teletrabajo, en los casos en que pueda adaptarse la actividad.

De hecho, justifican que se mantengan abiertos los centros de enseñanza de menores porque los niños parecen libres de riesgo, son muchos (un millón menores de 17 años), y sería imposible que los padres trabajaran si se quedaran en casa.

Ha instado a los mayores de 70 años a que limiten sus salidas a hacer algo de ejercicio y en todo caso se aconseja mantener una prudente distancia social, algo que en Suecia se hace por norma. A partir del 1 de abril no se permiten las visitas a las residencias de ancianos.

Pero los bares y restaurantes están abiertos, si bien no se puede pedir en la barra, solo en las mesas. Los comercios no han cerrado, aunque la demanda ha bajado. Se prohíben las reuniones de más de ¡50! personas. Inicialmente permitía hasta 500.

La economía puede contraerse un 4% y se prevé que el paro roce el 10% en verano, según un informe del Swedbank, un auténtico drama en un país como Suecia.

El gobierno sueco ha anunciado un plan de pequeñas y medianas empresas, por el cual garantiza el 70% de los préstamos bancarios a las compañías que se encuentren en dificultades financieras por la crisis del coronavirus. También ha reducido las cuotas a la seguridad social y presta apoyo al alquiler a las pymes.
«Tienen mucha confianza en los científicos al mando, en la Agencia de Salud Pública y el epidemiólogo del Estado, Anders Tegnell. Los pronósticos son de momento buenos y creen que se dañaría más la economía y la salud con medidas más estrictas. Pero sí hay debate entre epidemiólogos. Hay algunos científicos que no están de acuerdo con las tesis de Anders Tegnell», explica Víctor Lapuente, catedrático de Ciencia Política en Gotemburgo y Esade.
La semana pasada más de 2.000 médicos, científicos y catedráticos, incluido el presidente de la Fundación Nobel, el catedrático Carl-Hendrik Heldin, hicieron un llamamiento al gobierno para que introduzcan medidas más restrictivas. «No estamos haciendo suficientes tests, no estamos siguiendo los casos, no estamos aislándonos lo suficiente. Estamos dejando que el virus se expanda. Nos conducen a la catástrofe», ha declarado la investigadora Cecilia Söderberg-Nauclér, a The Guardian.

Sin embargo, los suecos confían en sus expertos, creen que no les engañan y son transparentes. Confían en los funcionarios del gobierno, quienes obran por el bien común y defienden los intereses de los ciudadanos, en su visión.

Una mayoría de ciudadanos suecos, el 52%, apoya las medidas adoptadas para contener el coronarius, pero el 14% señala que se está primando la economía sobre la salud pública, según una encuesta del diario Svenska Dagbladet.
«Uno de los argumentos a favor de esta estrategia es que el gobierno piensa que los ciudadanos son individualistas y harán lo que quieran. Los suecos piensan que el gobierno no tiene por qué decirles lo que han de hacer. (El gobierno y sus asesores) defienden que si mantienen los grupos de riesgo protegidos tienen resiliencia. Las residencias de ancianos están muy preparadas», añade Víctor Lapuente, que vive en Gotemburgo desde hace años.
Destaca también Víctor Lapuente cómo Suecia es un país con amplias zonas con una baja densidad de población, lo que ayuda a contener el contagio. No así Estocolmo, donde ya se ha habilitado un hospital de campaña, al estilo del levantado en Madrid en Ifema.


Comentario: También se habilitaron hospitales de campaña en las grandes ciudades de EE.UU. en 2018 y no había covid-19, esto es más que normal en época de gripe en las grandes ciudades de todo el mundo.


En rueda de prensa este martes, el gobierno sueco ha pedido a la Agencia de Salud Pública que elabore una estrategia nacional para incrementar el número de tests. Hasta hace pocos días se habían hecho 36.000 tests, un nivel comparable a otros países europeos, según el primer ministro, Stefan Löfven. La prioridad es detectar a los positivos especialmente en el sector sanitario.

«Mucha gente que se ha aislado podrán volver a trabajar si sabemos que no tiene coronavirus. Esto implica que las condiciones sanitarias y sociales serán mejores, y otros sectores también podrán volver al trabajo in situ», ha dicho la ministra de Sanidad, Lena Hallengren.

El gobierno sueco, formado por una coalición de socialdemócratas y verdes, ha dado pasos pero muy poco a poco. Stefen Löfven dio un mensaje de cinco minutos a la nación el domingo 22 de marzo. En Suecia no es una práctica habitual: la última vez de una intervencion similar del jefe del gobierno fue en 2003 cuando asesinaron a la ministra de Exteriores, Anna Lindh.

En rueda de prensa, este martes el primer ministro ha dicho: «Lo que tendrá más impacto es lo que haga cada uno de nosotros cada día. Cada sueco tiene el deber de protegerse con el fin de cuidarse y cuidar a los demás. Cancelen sus viajes de Semana Santa. Quédense en casa si experimentan síntomas. No salgan si tienen más de 70 años o son de un grupo de riesgo».

Ha aconsejado a los padres que expliquen a los niños que renuncien a la tradición de pedir dulces en Pascua. «Habrá otras Pascuas». Löfven no oculta a los suecos que «la situación irá a peor antes de que mejore. Las próximas semanas serán decisivas».