Wall Street se tiñe de azul. Pese a la pataleta del republicano Donald Trump, EEUU ya se está preparando para la presidencia de Joe Biden. Aunque al Partido Demócrata le gusta presumir de que Biden mantendrá al mundo de la gran banca mucho más lejos de lo que lo tuvo Trump, son varios los financieros que han ido cogiendo sitio en el área de influencia del presidente electo. Y lo han hecho como se hacen estas cosas en EEUU, con generosas donaciones al partido político del exvicepresidente de EEUU, según los registros del Center for Responsive Politics. Y algunos de ellos cuentan con negocios en España.
Fachada de la Bolsa de Nueva York, en Wall Street. (EFE)
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Fachada de la Bolsa de Nueva York, en Wall Street.
Más allá de caras conocidas como el magnate mediático y excontrincante de Biden, Michael Bloomberg, y otros nombres más desconocidos como Thomas & Taylor Steyer (miembro del comité ejecutivo de Hellman & Friedman y también excontrincante del demócrata) o Donald Sussman (fundador de Paloma Advisors), se encuentran otros banqueros ya más familiares para el mercado español, como Jim Simmons (Renaissance Technologies Corporation), los Bekenstein y los Lavine (Bain Capital) o el archifamoso George Soros.

Renaissance, por ejemplo, es conocido mundialmente por ser matriz del 'hedge' Medallion, con un retorno interanual de más del 60% anualizado. En España, el nombre de la gestora de Simmons, que invirtió junto con su mujer y otros exfundadores de la firma cerca de 38,7 millones de dólares en Biden, es conocida por su inversión en Liberbank en 2017, que acabó costándole una multa de 150.000 euros por reducir su posición larga en el banco en un momento en el que las posiciones cortas estaban prohibidas. Pero no es la única inversión que tiene en España. Según los registros a cierre del semestre de la SEC, tenía una inversión valorada en 37,8 millones de dólares en las filiales de Chile y Brasil del Santander; 26,2 millones, en la filial brasileña de Telefónica; 14,6 millones, en la filial estadounidense de Iberdrola, Avangrid, o 1,3 millones en la Ferroglobe de los Villar Mir.

Por otro lado, está Bain Capital, de donde sus fundadores, Joshua Bekenstein y Jonathan Lavine, y las esposas de estos, apostaron con 18,9 millones de dólares por la victoria del demócrata. El fondo fue muy activo en España en 2014 y 2015, comprando carteras de créditos tóxicos de la banca. A finales del año pasado, antes de que el coronavirus dejase el sistema financiero patas arriba, Bain dio mandato a JP Morgan y Deloitte para que colocasen sus activos y así poder tomar rumbo hacia su retirada en España, según adelantó El Confidencial.

También George Soros es conocido en España, y no solo por sus menciones en la moción de censura contra el presidente Pedro Sánchez. El 'gurú' estadounidense, que donó 8,8 millones a la causa de Biden, lleva años siendo un nombre recurrente en la bolsa española, con posiciones relevantes en FCC, Hispania o ahora Grifols, donde entró el año pasado con una inversión inicial de 38 millones de euros.

Por su parte, Mark Gallogly, cofundador de la firma de capital privado, Centerbridge, aportó 3,7 millones de dólares a Biden. El estadounidense fue una de las figuras con las que se reunió Sánchez en su viaje a Nueva York en 2018, en un evento organizado por la Cámara de EEUU en España (AmChamSpain) al que también asistieron directivos de Lone Star, Morgan Stanley y Brookfield, entre otros. La firma también es conocida en España por sus operaciones de capital riesgo, que van desde la venta de Vela Energy a Centerbridge a cierre del año pasado, hasta el 'joint venture' con Lar España para promover naves logísticas.

Todavía por encima del millón de dólares en inversión, también está Blackstone Real State, cuyo presidente Jonathan D. Gray apostó 3,1 millones de dólares a que Biden sería el próximo líder del poder hegemónico. El nombre de Blackstone es conocido en los hogares españoles por su presencia en el mercado inmobiliario de nuestro país, apodado habitualmente como el mayor casero de España. Cuenta con cerca de 50.000 viviendas en propiedad. El afán de Gray por Biden choca, eso sí, con el de su jefe Stephen Schwarzman, fundador del grupo Blackstone, que invirtió 30,4 millones de dólares en Trump. El grupo también cuenta entre sus activos con HIP, la sociedad con más hoteles en propiedad en España.

Más allá de los registros del Center for Responsive Politics, Biden también publica las donaciones superiores a 100.000 dólares (sin especificar el importe final), como ya apuntó 'The Wall Street Journal'. Y en la lista de 'amigos' demócratas destaca Roger C. Altman, fundador de la firma de asesoramiento independiente Evercore, que en los últimos años ha destacado en España por asesorar una larga lista de grandes operaciones, especialmente en el sector de la energía, con mandatos en la incursión de energías limpias de Repsol o la entrada de CNIC y GT en Redexis. Recientemente, la firma estuvo entre los asesores que cerraron la megaventa de Idealista al fondo sueco EQT. En la lista destaca además Blair Effron, fundador de la también independiente Centerview, que por ejemplo este año ha estado en la operación de salida de Engie de Suez, una batalla empresarial francesa de la que depende el futuro de Agbar (Aguas de Barcelona) y de la que está pendiente Criteria, el brazo inversor de la Fundación "la Caixa".

Según los registros del Center for Responsive Politics, también Trump ha tenido adeptos — y muy poderosos — . Por ejemplo, Kenneth Griffin, fundador del fondo Citadel Partners, donó 46,3 millones de dólares por el republicano. Aunque haya perdido esta apuesta política, lo cierto es que en la bolsa española suele acertar de lleno, siendo conocido por sus posiciones cortas en empresas que han caído a los pies de los índices, como DIA o el Sabadell. Antes de la pandemia, además, también hizo inversiones más 'contrarias' como la posición en corto en PharmaMar, que sube un 140% en el año, sí, pero en la que Citadel entró entre el 13 de febrero y el 25 de marzo, temporada en la que la compañía cayó un 20% en bolsa.

Otro pez gordo tras el republicano fue Paul Singer, el fundador de Elliott Management, que apoyó a Trump con 10,6 millones de dólares. La firma tiene un amplio abanico de intereses en España, desde el sector energético (recientemente vendió sus fotovoltaicas a Sonnedix, como ya adelantó este diario) hasta relaciones con el sector constructor de nuestro país, como la reciente operación en Thiess. El nombre del temido fondo activista ha sonado en las quinielas de posibles ataques a empresas en problemas, como Telefónica, sobre todo habiendo visto el trabajo que Elliott ha desempeñado en otras compañías de sector como AT&T o Telecom Italia.