El Partido Popular Europeo, instalado en el consenso socialdemócrata, ha aprobado este miércoles una modificación de sus reglas internas para facilitar la suspensión de partidos miembro que se alejen de su "ideario".
Viktor Orbán

Viktor Orbán
La decisión iba encaminada a la expulsión de los diputados del húngaro Fidesz, el partido del Primer Ministro Viktor Orbán, sobre la que ya se ha debatido en el grupo, un partido que tiene como principios básicos la defensa de la vida, de la familia, de las raíces cristianas de Europa y de la soberanía de las naciones que integran la Unión.

"No permitiremos que nuestros eurodiputados sean silenciados o limitados en su capacidad para representar a nuestros votantes", ha afirmado la ministra de Familia húngara y vicepresidenta de Fidesz, Katalin Novák, en un mensaje en Twitter para anunciar que su partido (con 13 diputados) deja el grupo 'popular' en la Eurocámara tras la votación, al tiempo que ha señalado que "hacer frente a la pandemia y salvar vidas" sigue siendo su "prioridad número uno".

El grupo del PPE ha cambiado sus reglas internas -que tendrán aplicación con carácter inmediato- con 148 votos a favor, 28 en contra y cuatro abstenciones.

La salida del partido de Orban se produce dos años después de que el Partido Popular Europeo suspendiera a la formación gobernante en Hungría por su oposición a la defensa de la UE -y del PPE- de las políticas globalistas. La suspensión en el grupo, sin embargo, no tuvo consecuencias inmediatas en el grupo con presencia en la Eurocámara, que siguió contando con los eurodiputados de Fidesz entre sus fuerzas.

En las elecciones europeas de mayo de 2019, de hecho, el grupo del PPE sumó los doce eurodiputados del partido de Orban a su bancada para esta legislatura.

Con su salida del grupo, estos eurodiputados pasarán a figurar como No Inscritos -perdiendo así tiempo de intervención en los plenos-, pero podrían intentar entrar en otros grupos ideológicamente cercanos, como el de Conservadores y Reformistas (ECR).

Orbán es uno de los adalides dentro de la Unión de la defensa de la soberanía de su país, unas fronteras seguras y una apuesta decidida por la familia. Así, su Gobierno ha logrado que la tasa de natalidad en el país sea un 24% superior en la última década (desde 2010) y que el número de matrimonios casi se haya duplicado en ese tiempo.

Mientras otros países creen que la solución a la dramática crisis demográfica que asola a Europa pasa por la inmigración (ilegal), Hungría considera con éxito que se debe aumentar el ratio de nacimientos.