Sanidad no contará con todos los fondos que necesita para afrontar los retos de la década. El Programa de Estabilidad 2021-2024 elimina uno de los compromisos del Ejecutivo, alcanzar un gasto público para Sanidad equivalente al 7% del PIB a final de legislatura. Es más, ese porcentaje no se alcanzará hasta mediados de siglo, según el propio documento.
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La ministra de Sanidad, Carolina Darias.
En 2024, según el documento remitido a Bruselas, el gasto sanitario será del 6,2% respecto al PIB, prácticamente equivalente al mismo que había antes de la llegada del coronavirus (6,1%). En euros, y tomando como referencia el año 2022 (que es cuando se espera estar a niveles de 2019), un 0,8% menos del PIB se traduce en algo más de 11.000 millones que no estarán disponibles para Sanidad.

Esta decisión provocará que haya un presupuesto ajustado para todas las reformas y proyectos que se deben acometer, máxime cuando una de las prioridades está en mejorar la atención primaria y las condiciones laborales de los médicos y enfermeros. Uno de ellos es el de atraer fabricación que actualmente se realiza en Asia de los medicamentos esenciales. La industria pretende que los precios de esos fármacos (ya maduros y de escaso impacto económico) tengan una consideración especial. La razón principal, más allá del margen de beneficio que se quiera alcanzar, es que los costes de producción difieren mucho en España respecto a India o China.

Esos medicamentos están sometidos a un régimen que se denomina Sistema de Precios de Referencia. Se trata de una herramienta que deprecia anualmente el valor de los medicamentos, sobre todo con la aparición de un genérico o tras una década de comercialización en solitario. Una de las fórmulas que se ha barajado era que esos fármacos tuvieran una consideración especial. Además, una de las ofertas de la industria era valorar la innovación incremental. Es decir, pagar más por un fármaco histórico al que se le añade una mejora para que su uso sea más eficiente para el paciente.

Junto al ajustado presupuesto para la Sanidad, se encuentran las prioridades del Ministerio que dirige Carolina Darias. Cierto es que el proyecto de las farmacéuticas está más vinculado al Ministerio de Industria, pero necesita del acompañamiento de las políticas sanitarias. En los 1.069 millones de euros de los fondos europeos que se destinarán a Sanidad (de los 70.000 recibidos, algo que también demuestra una pérdida de interés por las reformas en este sector), los impulsos a la política farmacéutica están relacionados con la contención del gasto.

Controlar el gasto

El martes por la noche, la ministra Carolina Darias explicaba las prioridades de su cartera con los fondos europeos. "En cuanto a la regulación de medicamentos, se acometerá la modificación del Texto Refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos, con el objetivo de adaptarlo a las necesidades y desafíos actuales y futuros en materia de política farmacéutica del SNS, a los nuevos avances científicos disruptivos, profundizar en medidas de racionalización del gasto farmacéutico, e incentivar el uso racional de medicamentos.", decía.

Además, Sanidad añade que "el quinto bloque de inversiones se destinará al plan para la racionalización del consumo de productos farmacéuticos y fomento de la sostenibilidad. Así, se materializarán mejoras en los sistemas de evaluación de medicamentos, las tecnologías y las prestaciones sanitarias y se fomentará la utilización de los medicamentos genéricos y biosimilares en el SNS".

En estas palabras se manifiesta la voluntad de recuperar un documento que había sido enterrado por la pandemia: el Plan de fomento de genéricos y biosimilares. Se trata de una estrategia que levantó en su día ampollas y que el Ministerio de Sanidad quiere llevar al Consejo Interterritorial cuando se deje atrás el coronavirus. Eso sí, entre la comunicación del martes del Ministerio y el Plan de Resiliencia presentado por Moncloa hay una variación que no es menor: en el último sí se recoge el fomento a los medicamentos innovadores. Esta circunstancia, unida a que en ese documento también se hace referencia al desarrollo del Plan Estratégico de la Industria Farmacéutica, mantienen la tranquilidad, según fuentes del sector.

En cambio, a lo que sí se prevé que se destinen fondos europeos (792 millones) es a mejorar el parque tecnológico de los hospitales. Sanidad asume la obsolescencia que tiene una gran parte de los equipos de diagnóstico y quiere reformarlos. Para este plan sí que se han visto más movimientos tangibles. La patronal Fenin estimó justo antes de estallar la pandemia que se necesitaban 1.600 millones repartidos en cuatro años para acabar con el problema y en los presupuestos de 2021 hay recogidos 400 millones.

Astrazeneca, la próxima semana

El Consejo Interterritorial informó ayer de las novedades alcanzadas en el seno de la Comisión de Salud Pública respecto a las vacunas. Tal y como informó este medio, el antígeno de Janssen se utilizará ahora con las personas mayores de 50 años, en lugar de estar restringido a la horquilla de población de 70 a 79 años. Sin embargo, la segunda dosis de la vacuna de AstraZeneca para los cerca de dos millones de españoles menores de 60 años que la recibieron sigue en el limbo. Sanidad insiste en dar tiempo al ensayo clínico que mezcla una primera dosis del suero británico con un segundo pinchazo de Pfizer.

Fue por este motivo por el que retrasó, en un principio, la segunda toma de AstraZeneca de 12 a 16 semanas, contraviniendo la ficha técnica de la vacuna. La decisión final, según avanzó ayer la ministra Carolina Darias, se tomará la semana que viene, de cara a poder poner la dosis de recuerdo en la semans del 24 demayo, que es cuando corresponde.