Los disturbios que sacudieron a varias ciudades de Cuba el 11 de julio cumplen al dedillo el guion establecido por EEUU en los manuales de guerra no convencional, aplicados ya en Europa, Medio Oriente y América Latina, en opinión de analistas consultados por Sputnik.
Cuba protests
© REUTERS / Alexandre Meneghini
"Los disturbios recientes en Cuba fueron instigados por una intensa campaña mediática, con protagonismo en las redes sociales, y dirigida desde Estados Unidos, como parte de la guerra no convencional contra la isla", comentó a Sputnik Raúl Antonio Capote, periodista, profesor de la Universidad Pedagógica Enrique José Varona, y miembro de la Unión de Historiadores de Cuba.

Para el también exmiembro de la inteligencia cubana que fungió como doble agente — para la Seguridad de Estado de Cuba y la Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA) — , "quien se asoma a los medios o navega en las redes sociales en estos días se sumerge en una verdadera oleada de fake news [noticias falsas], manipulación y guerra mediática organizada para fabricar la imagen de una nación en caos e ingobernable".

A pesar de presentarse ante la opinión pública internacional como "manifestaciones pacíficas" y "espontáneas", incluso como un "estallido social", los hechos ocurridos en Cuba el pasado 11 de julio apuntan más — según las evidencias — a otro capítulo de una guerra no convencional, también conocida como "guerra híbrida", "revoluciones de colores", "guerra de cuarta generación", "golpe blando o golpe suave", como parte de un manual aplicado por Washington en varios países de Europa Oriental, Medio Oriente y América Latina.
Para Capote, la variante de golpe suave usada contra Cuba "es muy similar a la aplicada contra Bolivia e Irán en el 2019: ciberataques, campañas de desestabilización por las redes, organización y convocatoria de grupos marginales sin aparente conexión entre sí, pagados y dirigidos por 'activistas' integrantes de grupúsculos contrarrevolucionarios".
"Bandas de delincuentes amparados en la narrativa de la 'indignación popular' — agregó el analista internacional — , debían tomar el control de barrios y pueblos, realizar bloqueos de vías públicas, quemar instituciones, amenazar a los ciudadanos que simpatizan con la Revolución. No se trataba del pueblo descontento, sino de una agresión bien planificada".
Guerra no convencional

Según las autoridades cubanas, las acciones dirigidas a subvertir el orden interno dentro de la isla arreciaron durante la administración del expresidente Donald Trump (2017-2021), con el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero que Washington impone a La Habana desde 1962 y la aplicación de más de 240 sanciones dirigidas a asfixiar la economía cubana y provocar un descontento popular tal que produjera un estallido social.

En los últimos años el Gobierno de Cuba ha reiterado las acusaciones de estas maniobras subversivas, dirigidas fundamentalmente por la Fundación Nacional para la Democracia (NED), y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) quienes actúan como un canal para asegurar los fondos que financian la subversión interna y sirve de fachada para las acciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Cuba ha denunciado que estos fondos federales dirigidos a desestabilizar la sociedad cubana ascienden a 249 millones de dólares en los últimos 20 años, y solo en el año 2020 se calculan en unos 2.5 millones de dólares.

A su vez — añade las denuncias del Gobierno en la isla — , la CIA dirige su trabajo fundamentalmente hacia los jóvenes, intenta penetrar los centros culturales, religiosos, estudiantiles o sociales, y los grupos informales, y canaliza la formación de post grado de supuestos líderes juveniles cubanos en universidades estadounidenses o europeas, en lo que llaman "formación de líderes de opinión" y que supuestamente encabezarán las protestas internas en la isla.

A fondo en las operaciones encubiertas

Los disturbios ocurridos en La Habana y en otras ciudades de la isla el pasado 11 de julio forman parte de este escenario subversivo, operaciones que están bien reseñadas en los manuales de guerra no convencional de las Fuerzas Armadas de EEUU, comentó a Sputnik el analista político Roberto García Hernández, periodista, exdiplomático, y exfuncionario en la Sección de Intereses de Cuba en Washington a fines de la década de 1990.
"Por solo mencionar uno de esos manuales, basta dar una lectura de la Circular de Entrenamiento TC-18-01 de las Fuerzas de Operaciones Especiales de EEUU, publicada en noviembre de 2010 bajo el título La Guerra no Convencional(GNC), que puede darnos luz sobre las etapas por las que atraviesa este proceso subversivo contra naciones que no obedecen los dictados de Washington", agregó García Hernández.
Según el entrevistado, este documento establece que "los esfuerzos de Estados Unidos están dirigidos a explotar las vulnerabilidades psicológicas, económicas y políticas de un país adversario para desarrollar y sostener las fuerzas de la resistencia y cumplir los objetivos estratégicos norteamericanos".
"En esta tarea — agregó el analista cubano — desempeñan un papel clave las llamadas operaciones de información, instrumentadas en varios reglamentos y manuales de las fuerzas armadas estadounidenses como directrices para manipular la opinión pública".
Explicó además que la publicación conjunta 3-13 del Departamento de Defensa de EEUU, señala que las operaciones de información tienen como objetivo "influir, desestabilizar, corromper o usurpar el comportamiento humano".
"Según ese documento — subraya García — , las Operaciones de Información se realizan para afectar los sistemas informativos del adversario y utilizar incluso rumores que se expanden de forma amplia para influir en las opiniones de las personas a las que se dirigen".
Por lo pronto, la isla caribeña recuperó la calma, se sacude de las heridas provocadas por la violencia, y aunque muchos medios de prensa internacionales hablan en presente de "las protestas en Cuba", estas solo sobreviven en las calles de Miami, al sur de EEUU, en el lugar donde surgieron y desde donde se impulsaron, según algunos analistas.