Tanto el candidato socialdemócrata como el candidato democristiano necesitan el apoyo de Verdes y liberales para formar una coalición que les permita gobernar.
e izda. a dcha., Olaf Scholz (SPD) y Armin Laschet (CDU).AFP
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De izda. a dcha., Olaf Scholz (SPD) y Armin Laschet (CDU).
Sin claro ganador en las elecciones legislativas celebradas este domingo en Alemania, de acuerdo a los sondeos a pie de urna difundidos por los medios locales al cierre de los colegios electorales. Las diferencias entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y el bloque conservador formado por la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana bávara (CDU/CSU) son tan mínimas que sólo el recuento de votos permitirá conocer al partido ganador.

El SPD se proyecta como ganador con el 25,7% de los votos, según resultados preliminares publicados en el sitio web de la comisión electoral. Mientras, la alianza conservadora de la Unión Cristiano-Demócrata (CDU), de Merkel, y su aliado bávaro, la CSU, encabezada por Armin Laschet, obtendría 24,1%, el peor resultado en su historia de siete décadas.

Para los conservadores, el resultado es un batacazo histórico, los peores que nunca ha registrado. Para los socialdemócratas, una gran oportunidad. Y ambos, con cifras similares en las urnas, se sienten ganadores y legitimados para formar gobierno.

Así, mientras Scholz aseguraba el domingo que "los ciudadanos y ciudadanas quieren un cambio de gobierno y que el próximo canciller se llame Olaf Scholz", su rival, Laschet, prometía que haría todo por formar un Gobierno liderado por la CDU: "La campaña ha terminado, ahora es el momento de buscar una coalición estable. El canciller será quien logre tender puentes y tender fuerzas".

Paralelamente, Los Verdes obtendrían el 14,8% del escrutinio, los liberales del FDP el 11,5% y Die Linke (La Izquierda) el 4,9% (no llegaría al mínimo permitido para entrar en el Bundestag, 5%). Por su parte, la populista Alternativa para Alemania (AfD) mantendría sus posiciones respecto a las elecciones de hace cuatro años, con el 10,3%. Sin embargo, la AfD no cuenta a la hora de hacer coaliciones, ya que todos los partidos se han comprometido a no gobernar con la ultraderecha.

"Tenemos un mandato para el futuro y queremos asumirlo", ha asegurado la candidata de Los Verdes, Annalena Baerbock. Tanto su formación, como la de los liberales del FDP, son clave para la formación de una coalición de gobierno. En estos momentos, ambos son la llave para abrir la puerta a la Cancillería.

Juego de alianzas

La realidad es que hay tres opciones ahora mismo para formar gobierno en Alemania: la reedición de la gran coalición, un tripartido con el SPD, Verdes y FDP, o la misma combinación con el liderazgo de la CDU-CSU.

El tripartido SPD, Verdes y Die Linke del que tanto se habló no podrá cristalizar, por los pobres resultados logrados por los poscomunistas.

Scholz intentara formar coalición con Los Verdes y el FDP y lo mismo hará Laschet por su parte, pues la única alternativa a esas coaliciones sería la reedición de la gran coalición y en estos momentos nadie la quiere, especialmente el SPD, en manos de una ejecutiva izquierdista que ganó las primarias haciendo campaña contra la gran coalición.

Crónica anunciada

La ausencia de un ganador claro era una crónica anunciada. Tras seis semanas liderando las encuestas, el SPD vio disminuir su ventaja en la recta final. Las últimas encuestas otorgaban al SPD el 26% de los apoyos y a la CDU-CSU el 25%. La diferencia era de sólo un punto, por debajo incluso del margen de error que se introducen en las encuestas.

La fiabilidad de los sondeos a pie de urna de medios alemanes es tradicionalmente muy acertada, por lo que no es de prever grandes variaciones. A eso se suma que tanto la CDU-CSU como el SPD han anunciado que no necesariamente ha de ser el partido más votado quien intente formar primero mayorías, por lo que, a falta de un ganador claro, las negociaciones que ahora se abren serán especialmente complejas y en todos los frentes.

La Carta Magna alemana no pone plazos a esas negociaciones, que podrían dilatarse meses. Ya hay sin embargo fecha para el inicio de la nueva legislatura. El consejo de diputados de mayor edad del Bundestag ha fijado el 26 de octubre para la constitución del Legislativo. El 26 de octubre es la fecha tope para la primera sesión de los diputados electos, pues, según la Constitución, el nuevo Parlamento debe constituirse en los 30 días siguientes a las elecciones.

En todo caso, el legado de Angela Merkel está en el aire. La estabilidad que la canciller ha dado durante 16 años de Gobierno a su país y por ende a la Unión Europea dependerá de la coalición de Gobierno que resulte del largo proceso que ahora se abre. El empate entre SPD y CDU supondrá una dificultad añadida. Ambos se sienten (de una u otra forma) legitimados para formar gobierno.