Traducido por el equipo de Sott.net

Rusia ha descartado la posibilidad de imponer multas a las personas que se nieguen a vacunarse contra el Covid-19, a pesar de que las regiones de todo el país han aprobado directivas que obligan a los ciudadanos mayores y vulnerables a apuntarse a las vacunas.
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© Sputnik / Pavel Lisitsyn
Un trabajador médico se va a vacunar contra el coronavirus en la oficina de vacunación del policlínico de Ekaterimburgo.
El martes en rueda de prensa, el secretario de prensa del Kremlin, Dmitry Peskov, fue preguntado sobre si se impondrán sanciones económicas a quienes se nieguen a hacerlo. "No, no permitiremos que se tomen esas medidas en Rusia", respondió.

El lunes, los medios de comunicación locales de Austria informaron de que el país estaba estudiando la posibilidad de implantar la vacunación obligatoria a partir de febrero de 2022. Un borrador del plan mostraba que los residentes de Austria que se negaran a vacunarse se enfrentarían a multas de hasta 3.600 euros, o a cuatro meses de cárcel si no pagaban. Las personas que se negaran repetidamente a las órdenes de vacunación podrían ser multadas con hasta 7.200 euros.

Rusia registró un número récord de casos y muertes por Covid-19 en noviembre. Aunque las vacunas de fabricación nacional están disponibles desde el año pasado, menos de la mitad de la población se ha vacunado. El gobierno ha animado a la gente a vacunarse, y el Ministerio de Sanidad ha advertido que quienes se han vacunado sólo representan el 0,03% de los casos graves de Covid-19.


Comentario: Parece que los rusos, tras recuperarse de un reciente ataque de patocracia, están inmunizados contra las siniestras manipulaciones de la invasora y nefasta agenda globalista.


En declaraciones al diario económico RBK, Timofey Nestik, investigador del Instituto de Psicología de la Academia Rusa de las Ciencias, criticó un plan para que los activistas antivacunas visitaran las salas de los hospitales. Según él, las visitas, de las que ya se han realizado varias en el marco de una oportunidad mediática, son ineficaces porque sólo sirven para llamar la atención sobre las creencias de los antivacunas.

Nestik recomendó que Moscú garantice que la gente no enfermará con la vacuna, y que utilice los medios de comunicación para compartir historias positivas y alentadoras sobre la vacunación. El científico añadió que Covid-19 no va a desaparecer, y que la conversación debería "desplazar el foco de atención de lo pronto que una persona debe vacunarse, a cómo vamos a vivir a medida que las cosas avanzan".

Rusia está estudiando la posibilidad de implantar un sistema de códigos QR en todo el país que restrinja el acceso a zonas públicas y al transporte en función del estado de vacunación. Sin embargo, las encuestas muestran que casi la mitad de la población se opone al uso de pasaportes de vacunación de esta manera.

En Moscú, se ha ordenado a los trabajadores de varios sectores públicos, como el transporte y la hostelería, que se apunten a las vacunas o se les enviará a casa sin sueldo. Otras regiones han introducido la vacunación "obligatoria" para los ancianos y los enfermos, pero no está claro cuál sería la sanción para los que se negaran.