Traducido por el equipo de Sott.net

En diciembre del año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció planes para un "tratado internacional sobre prevención y preparación ante pandemias".
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Según el sitio web del Consejo de Europa, se ha constituido un "órgano de negociación intergubernamental" que celebrará su primera reunión la próxima semana, el 1 de marzo.

El objetivo es "presentar un informe de situación a la 76ª Asamblea Mundial de la Salud en 2023" y, a continuación, tener el instrumento propuesto listo para su aplicación legal en 2024.

Todo esto no debería ser una sorpresa, ya que las señales han estado ahí. Si se ha prestado atención, probablemente se podría predecir casi todo lo que incluirá esta nueva legislación.

Un documento titulado "Multilateralismo en tiempos de pandemia mundial: Lecciones aprendidas y el camino a seguir" fue publicado por el G20 en diciembre de 2020.

En él se detallan todos los problemas a los que se enfrentan las organizaciones multilaterales internacionales durante la "pandemia" [el énfasis es nuestro]:
Los Estados individuales no pueden gestionar eficazmente las amenazas públicas mundiales como la pandemia de Covid-19 por sí solos [...] la superación de la actual crisis sanitaria y la reconstrucción de los medios de vida sólo pueden lograrse mediante la acción multilateral tanto en el frente económico como en el social [...] La pandemia de Covid-19 y sus consecuencias económicas han puesto de manifiesto la debilidad de los actuales acuerdos de cooperación multilateral. Las organizaciones internacionales con el mandato de desempeñar un papel de liderazgo en la gestión de las crisis internacionales no han funcionado con eficacia.
Y continúa proponiendo varias soluciones, entre ellas...
El G20 debería reforzar la capacidad de la Organización Mundial de la Salud. Una OMS más fuerte y con mayor capacidad de respuesta puede ayudar a la comunidad internacional a gestionar las pandemias y otros retos sanitarios con mayor eficacia. Puede proporcionar sistemas de alerta temprana y coordinar respuestas globales rápidas a las emergencias sanitarias.
En enero de 2021, el thinktank de la UE Fundación de Estudios Progresistas Europeos publicó un documento de 268 páginas titulado "Reformar el multilateralismo en los tiempos postcovid", en el que pedía unas "Naciones Unidas más legítimas y vinculantes", sugería que la UE se uniera al Consejo de Seguridad de la ONU y se preguntaba:
¿Es compatible la soberanía nacional con el multilateralismo?".
Unos meses más tarde, la Fundación de las Naciones Unidas publicó su propia variación sobre este tema: "Reimaginar el multilateralismo para un futuro postcovid"

Luego, en mayo de 2021, el Panel Internacional sobre Preparación para la Pandemia publicó su informe sobre cómo el mundo manejó la covid, que se hace eco del documento del G20 casi palabra por palabra en algunas partes. Hicimos un desglose detallado del mismo aquí.

La ex primera ministro de Nueva Zelanda, Helen Clark, presidenta del panel, dijo a The Guardian...
[La pandemia se vio] agravada por la falta de liderazgo global y la coordinación de las tensiones geopolíticas y el nacionalismo que debilitan el sistema multilateral, que debería actuar para mantener el mundo a salvo".
A principios de este mes, la Comisión de Desarrollo Social de la ONU se reunió por primera vez en 2022, haciendo hincapié en el "fortalecimiento del multilateralismo".

Luego, el 17 de febrero, Robert Dworkin, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, publicó este artículo, Salud de las naciones: Cómo puede Europa luchar contra futuras pandemias, en el que también expresa su preocupación por "los fallos de la cooperación internacional durante la pandemia" y propone:
La UE debería combinar un impulso para reformar y aumentar la financiación de la OMS con el apoyo a un nuevo fondo para emergencias sanitarias, supervisado por un grupo representativo de países.
Y sigue y sigue... el mensaje es más que claro.

Incluso la semana pasada, en un panel de la Conferencia de Seguridad de Múnich, la ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Anne Linde, advirtió que la covid ha "dejado al descubierto agujeros" en el orden internacional, y que la ONU, la OMS y la UE no tenían suficiente poder para tomar las medidas adecuadas.

Todas las señales están ahí, y llevan meses parpadeando como luces de neón: Nueva legislación internacional para "hacer frente a futuras pandemias".

Todos sabíamos que acabaría llegando. Ahora tenemos un calendario, y empieza el 1 de marzo.

¿No es asombroso lo que casi puedes perderte cuando estás distraído por una guerra?

Hablando de la guerra, la actitud que adopte la OMS ante Rusia durante este proceso será un barómetro muy interesante. El hecho de que Rusia denuncie el tratado propuesto, o sea excluida de las negociaciones, nos dirá mucho sobre lo real que es el conflicto en Ucrania, y sobre la dirección que tomará el Gran Reinicio a continuación.

De hecho, si la propia guerra se utiliza para seguir argumentando que necesitamos "instituciones multilaterales más fuertes" o "reformas importantes en el consejo de seguridad", puede contribuir a revelar la agenda más amplia.