
El líder de la oposición, Peter Magyar, ha capitalizado el creciente descontento en el país, acusando a Orban de corrupción y de utilizar los medios de comunicación para consolidar su poder. Magyar, un político relativamente nuevo en el panorama político húngaro, ha logrado atraer a grandes multitudes en sus mítines, donde denuncia la situación económica del país, marcada por la inflación más alta de la Unión Europea, que alcanzó un 25% este año.
Recientes encuestas reflejan un cambio significativo en la intención de voto de los húngaros. Por primera vez desde 2010, un partido de oposición ha superado a Fidesz entre los votantes decididos. Según un sondeo realizado en octubre por el Centro de Investigación 21, el partido Tisza cuenta con el 42% de apoyo entre los votantes decididos, mientras que Fidesz ha caído al 40%. Sin embargo, si se considera al electorado completo, Fidesz aún lidera con un 29%, seguido de cerca por Tisza con un 26%. Otras encuestas recientes también muestran que la ventaja de Fidesz se está reduciendo, lo que sugiere una posible competencia electoral más reñida en el futuro.
Magyar, de 43 años, ha logrado captar el malestar de muchos húngaros, especialmente en medio de una crisis económica; tras la publicación de la encuesta, el rival del presidente escribió: "Los húngaros han enviado un mensaje: el régimen de Viktor Orban está acabado".
El partido Tisza, de orientación centroderechista moderada, ha ganado popularidad en los últimos meses, y su líder ha aprovechado el desencanto con la oposición tradicional, que se ha mostrado ineficaz frente a Orban. Magyar irrumpió en la política húngara a principios de 2023, aprovechando el vacío de liderazgo en el lado opositor y logrando captar la atención de los votantes frustrados.
Con las próximas elecciones nacionales programadas para principios de 2026, la política húngara parece estar entrando en una nueva fase de incertidumbre, en la que la hegemonía de Orban y su partido Fidesz enfrenta su reto más serio en más de una década. Las tensiones entre Budapest y Bruselas también continúan escalando.



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