
© DesconocidoCapitalismo: ¡que se hundan ellos!
Hace pocos días emitía por última vez
CNN+. El motivo esgrimido para justificar el cierre del canal y el despido de sus trabajadores fue (sorpresa, sorpresa) de índole económica. El espacio de emisión que ocupaba la
CNN+ pertenece ahora al Gran Hermano (literalmente).
Al común de los ciudadanos se nos presenta este hecho como una nueva obra de la razón:
CNN+ pertenecía a una empresa, a un conglomerado de inversores, el grupo PRISA. Sus directivos consideraron que el rendimiento económico del canal era insuficiente, incluso amenazaron a sus accionistas con pérdidas.
Solución: deshacerse del lastre. Pura lógica capitalista (lo que ellos han bautizado pomposamente como "comportamiento racional").CNN+ era una empresa, sí, controlada por un conglomerado empresarial formado por otras empresas, grandes inversores, bancos, amiguetes de la familia Polanco, etc. Pero el hecho de que ocupase una frecuencia pública para emitir (en este caso a través de la TDT) que no tiene otro propietario que la totalidad de los ciudadanos, significa que sea quien sea la que emite (instituciones públicas o privadas) usando ese espacio, necesariamente asume unos deberes además de unos derechos.
El principal de estos deberes hoy por hoy es el de contribuir a la expansión y desarrollo de la cultura. Imponer una serie de deberes en ningún caso supone atentar contra la libertad de expresión, sino todo lo contrario: estas empresas tienen la capacidad de entrar en nuestros hogares a cualquier hora, de influir en lo que pensamos y hablamos (tanto ideológicamente como en cuanto a la selección de los temas que discutimos día a día), de educarnos en una serie de valores u otros, de construir un tipo de ciudadanía u otra...
Los deberes que socialmente imponemos a estas empresas son el escudo que posee la ciudadanía contra el alienamiento y el consumismo exacerbado que nos proponen los medios capitalistas.