Traducido por el equipo de Sott.netCon la crisis del coste de la energía que ahora golpea a Europa y, en menor medida, a Estados Unidos, han empezado a aparecer algunas grietas en los sueños utópicos de "net zero" que persiguen casi universalmente los políticos occidentales. Sin embargo, en el momento de escribir este artículo, la rápida eliminación del uso de combustibles fósiles, supuestamente para luchar contra el "cambio climático", sigue siendo una política gubernamental oficial en toda Europa, a nivel federal en EE.UU., en la mayoría de los estados azules americanos, y también en Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

© Watts Up With That?
Aquí en Estados Unidos, aunque el presidente Biden ha ordenado algunas medidas temporales como la liberación de parte del petróleo de las reservas estratégicas de la nación, toda la burocracia federal sigue bajo órdenes de la cúpula para forzar la reducción de la producción y el uso de los combustibles fósiles de todas las maneras que puedas idear. Mientras tanto, estados como Nueva York y California se acercan rápidamente a los plazos legales para cerrar todas las centrales eléctricas de combustibles fósiles, prohibir todos los automóviles que no sean eléctricos, prohibir el gas natural para la calefacción y la cocina, y poner en peligro rápidamente el último siglo de progreso energético que ha hecho nuestra vida asequible y agradable.
Se supone que debemos creer que las políticas oficiales de supresión de los combustibles fósiles detendrán el "cambio climático" y "salvarán el planeta" mediante el mecanismo de rápidas reducciones agregadas de las emisiones de CO2 y otros "gases de efecto invernadero". El rescate del clima del planeta hará que merezcan la pena nuestros sacrificios en forma de precios más altos de la energía, aumento de los impuestos para apoyar las subvenciones a las energías renovables y restricciones en el estilo de vida.
Pero, de hecho, esa narrativa es una gran bazofia. En Occidente, más de veinte años y billones de dólares de subvenciones para planes de "energía verde" sólo han logrado algunas reducciones marginales en la proporción del consumo final de energía derivada de los combustibles fósiles. Mientras tanto, en el resto del mundo, el uso de combustibles fósiles sigue aumentando. A la cabeza está China, que ha aprovechado los dos últimos años de distracción de Covid para que sus emisiones den un salto hacia nuevos récords. En el panorama general, la obsesión occidental por disminuir las emisiones, a pesar de los enormes costes, no tiene ningún impacto que sea siquiera notorio.
Dos informes publicados recientemente dibujan el panorama de un mundo real en el que el uso de combustibles fósiles y las emisiones de CO2 no dejan de aumentar (aunque en 2020 se produjo una pequeña bajada inducida por Covid). En marzo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de la ONU publicó su informe anual
Global Energy Review: CO2 Emissions in 2021. Además, la Global Warming Policy Foundation ha publicado su documento informativo 58, titulado
"China's Energy Dream", escrito por Patricia Adams. (Revelación completa: soy la presidenta de los Amigos Americanos de la GWPF).
Ambos informes subrayan el completo absurdo de la actual tontería de la energía verde en Occidente.
Comentario: Llega un poco tarde: